Lluvias extremas aíslan comunidades y golpean a Chile

Lluvias extremas aíslan comunidades y golpean a Chile

El sistema frontal deja tres muertos, viviendas destruidas y 400 mil hogares sin electricidad, mientras avanzan las evacuaciones en sectores vulnerables.

Fuertes vientos derriban árboles y redes eléctricas. Foto: VTV..
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Santiago, Chile – El temporal histórico en Chile dejó al menos tres personas fallecidas, cerca de un centenar de viviendas destruidas o gravemente dañadas y más de 400 mil hogares sin suministro eléctrico. El sistema frontal afecta a diez de las 16 regiones del país y obligó a evacuar con urgencia asentamientos ubicados sobre cauces de ríos y otras zonas expuestas a inundaciones, mientras las autoridades mantienen la alerta por nuevas precipitaciones.

Las lluvias, inusuales por su intensidad para el mes de julio, llegaron acompañadas de ráfagas de viento de hasta 160 kilómetros por hora. La fuerza del temporal derribó árboles, postes y líneas eléctricas, además de provocar la caída de una grúa de gran tamaño en Coquimbo, en el norte del país.

Calles anegadas, marejadas intensas, embarcaciones encalladas y ríos desbordados forman parte del panorama que se extiende desde el centro hacia el sur de Chile. La Dirección Meteorológica de Chile atribuyó la magnitud del fenómeno a una sucesión de sistemas frontales asociados a un río atmosférico de características excepcionales.

“Nos encontramos bajo la presencia de una sucesión de sistemas frontales acompañados por un río atmosférico intenso y de características excepcionales, cuya intensidad y extensión lo sitúan entre los episodios más significativos registrados en los últimos años.”

El director de la institución, Gastón Torres, señaló que este episodio podría convertirse en el más intenso registrado durante un mes de julio desde que existen mediciones meteorológicas en el país.

Valparaíso acumuló 142 milímetros de lluvia entre la mañana del jueves y el mediodía del viernes. En la Región Metropolitana se registraron 132,6 milímetros y en O’Higgins 101,6 milímetros, de acuerdo con el boletín oficial.

El balance preliminar también contabiliza alrededor de un centenar de viviendas destruidas o con daños severos. Los cortes de energía afectan principalmente a La Araucanía, ubicada a unos 750 kilómetros al sur de Santiago, aunque las autoridades advierten que el número de damnificados podría aumentar mientras continúen las precipitaciones.

En Talagante, en la periferia de la capital, efectivos militares, policías y bomberos recorrieron el campamento Ribera del Río para ordenar la evacuación inmediata de sus habitantes. El asentamiento fue levantado de forma irregular sobre el cauce del río Mapocho, que nace en la cordillera de los Andes y atraviesa Santiago.

“Existe un riesgo inminente y no quiero que nadie muera. El río siempre recupera su cauce. Aquí, la última gran crecida fue hace 23 años.”

Otros campamentos ubicados junto al río Maipo, en el sector de Puente Alto, también fueron evacuados preventivamente. La emergencia vuelve a poner de relieve una problemática estructural: miles de familias continúan viviendo en terrenos de alto riesgo por la falta de acceso a viviendas seguras.

Penco, en la región del Biobío, figura entre las localidades más afectadas. El avance del mar inundó decenas de viviendas cercanas al litoral cuando el municipio aún intentaba recuperarse de los incendios registrados en enero, que devastaron parte del sur chileno y dejaron cerca de veinte personas fallecidas.

En menos de seis meses, muchas familias de Penco pasaron del impacto de los incendios forestales a una nueva emergencia provocada por las inundaciones, sin haber concluido la reconstrucción de sus hogares.

La sucesión de sistemas frontales continuará, según las previsiones oficiales, hasta la noche del domingo y avanzará hacia el norte del país. La atención de las autoridades se concentra ahora en Atacama, escenario de los aluviones de 2015, y en Coquimbo, donde reconocieron que la infraestructura existente resulta insuficiente para enfrentar un fenómeno de esta magnitud.

El presidente José Antonio Kast viajó a la región del Biobío para supervisar las operaciones de emergencia. Se trata de la primera crisis climática de gran escala que enfrenta desde su llegada a la Presidencia en marzo.

“Tenemos que aprender algunas lecciones: existen lugares que no son habitables.”

El mandatario también destacó la coordinación entre el Gobierno central y las administraciones regionales, y afirmó que las diferencias políticas deben quedar al margen durante la respuesta a la emergencia.

“No existen diferencias políticas cuando hay chilenos sin hogar o frentes de mal tiempo que solo podemos mitigar, no detener.”

El Gobierno suspendió las clases del viernes en la mayoría de las regiones afectadas y mantiene la vigilancia ante el riesgo de nuevas crecidas de ríos, deslizamientos de tierra y nuevas interrupciones en los servicios básicos.

Más allá de los daños materiales, el temporal vuelve a evidenciar que los desastres naturales golpean con mayor fuerza a quienes viven en campamentos, zonas ribereñas o sectores costeros vulnerables. Para miles de familias, la emergencia no termina cuando deja de llover: comienza entonces un largo proceso de reconstrucción marcado por la incertidumbre y la falta de condiciones seguras para rehacer sus vidas.


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