Bangkok, Tailandia – Un adolescente de 14 años perpetró este viernes (7) un ataque armado premeditado que provocó la muerte de ocho personas y dejó decenas de heridas en la periferia de Bangkok. El agresor comenzó la jornada asesinando a sus abuelos en la residencia familiar y, posteriormente, irrumpió en la Escuela Debsirin Nonthaburi, situada en el distrito de Bang Kruai. El hecho, que concluyó con el suicidio del atacante en el propio colegio, representa la peor masacre registrada en Tailandia desde 2022.
El crimen comenzó en la vivienda del menor, donde disparó contra los dos adultos mayores. Las fuerzas de seguridad se enteraron del doble homicidio recién después del tiroteo en el plantel, cuando los agentes acudieron al domicilio para un allanamiento e inspección, hallando los cuerpos de ambas víctimas.
Luego de los asesinatos en su casa, el estudiante se dirigió al establecimiento educativo —que alberga a unos 3.100 alumnos y 147 docentes— y abrió fuego de manera indiscriminada contra el personal. El comandante de la Real Policía Tailandesa en la zona, Dechrapee Kongdee, confirmó que la totalidad de los fallecidos en el recinto escolar corresponde a profesores y trabajadores de la institución.
El tiroteo desató escenas de pánico y estampidas en los pasillos y patios. Profesores y alumnos debieron evacuar de urgencia mientras los socorristas prestaban los primeros auxilios. Testigos presenciales relataron que varios estudiantes se atrincheraron en las aulas al escuchar ráfagas desde un edificio contiguo, donde permanecieron encerrados hasta que la policía forzó las puertas para evacuar el área de forma segura.
Un estudiante de 18 años relató a la agencia Reuters la confusión inicial vivida en el lugar: “Al principio no pensé que fuera un arma. Se oyeron muchos disparos: bang, bang, bang. Después todo quedó en silencio y de pronto comenzó otra vez”. Imágenes captadas por los equipos de emergencia mostraron a heridos sobre camillas en los exteriores del colegio y a docentes abrazados en medio del llanto.
El balance oficial del gobierno contabiliza 30 heridos producto de la agresión. De esa cifra, nueve personas permanecen hospitalizadas en estado grave, luego de que los primeros reportes médicos señalaran la atención de al menos 23 afectados. Con el suicidio del menor en el interior del inmueble, el número total de víctimas mortales ascendió a ocho.
Planificación y precisión de los disparos
Las pericias iniciales de la Real Policía Tailandesa determinaron que el adolescente empleó un revólver propiedad de su abuelo, con el que ejecutó al menos 26 disparos. En el sector donde el joven se quitó la vida, los peritos decomisaron el arma junto a entre 30 y 34 cartuchos intactos.
El jefe de la policía nacional, general Kittiratt Phanphet, remarcó la precisión del ataque y detalló que múltiples impactos alcanzaron zonas vitales de las víctimas, un aspecto central en las investigaciones balísticas en curso.
Por su parte, el primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, afirmó que la acción estuvo “bien planificada”, evidenciando “etapas claras y objetivos definidos”. Charnvirakul agregó que, según el testimonio brindado a la policía por un amigo cercano del menor, el agresor atravesaba un fuerte cuadro de “estrés vinculado a las exigencias escolares”. El jefe de gobierno expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas.
Antecedentes y apoyo psicológico
Este episodio se suma a otros hechos de violencia armada en recintos educativos del país. En febrero de este año, un tiroteo en una escuela del distrito de Hat Yai, en el sur de Tailandia, dejó una profesora muerta y un estudiante herido.
Ante la magnitud de la tragedia en Bangkok, el viceprimer ministro y ministro de Educación Superior, Ciencia, Investigación e Innovación, Yodchanan Wongsawat, anunció la puesta en marcha de un plan de contención psicológica para la comunidad educativa. “Las medidas de cuidado y los distintos esquemas de apoyo abarcarán tanto a profesores como a estudiantes”, sostuvo el funcionario.



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