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China busca seguridad alimentaria y reduce su dependencia externa

El país apuesta por tecnología, semillas y agricultura de precisión para aumentar la producción interna, pero las limitaciones de tierra, agua y cambio climático dificultan la autosuficiencia

Pekín, CHN – China busca reforzar su seguridad alimentaria y reducir su vulnerabilidad ante las fluctuaciones del mercado internacional. La estrategia combina el aumento de la producción nacional, la diversificación de proveedores, la formación de reservas y las inversiones en tecnología agrícola. A pesar de ello, las limitaciones de tierras cultivables y recursos hídricos indican que el país continuará dependiendo de las importaciones de determinados productos, entre ellos la soja.

A mediados de agosto de 2026, China adquirió de Estados Unidos poco más de medio millón de toneladas de soja para la próxima temporada comercial. La operación representa apenas una parte de las compras previstas. Según la agencia Reuters, ambos países habían acordado, en octubre de 2025, operaciones por aproximadamente 25 millones de toneladas de soja al año, en un acuerdo con vigencia hasta finales de 2028.

La soja ocupa una posición estratégica en la seguridad alimentaria china. Además del consumo humano, el producto se utiliza principalmente para alimentar animales destinados a la producción de carne de cerdo y aves, así como para la acuicultura. La dimensión de la producción ganadera y acuícola china mantiene elevada la demanda de esta oleaginosa.

La limitación de tierras agrícolas y recursos hídricos, sin embargo, dificulta la sustitución completa de las importaciones.

En el XV Plan Quinquenal, correspondiente al período de 2026 a 2030, el Gobierno chino estableció como prioridad aumentar la productividad agrícola y ampliar la capacidad de producción nacional. El objetivo, sin embargo, no representa una independencia completa del mercado internacional, sino un intento de reducir los riesgos asociados al abastecimiento externo.

Seguridad alimentaria en un escenario internacional más inestable

La estrategia china también está relacionada con las transformaciones del comercio mundial de alimentos. La guerra entre Rusia y Ucrania, las fluctuaciones de los mercados agrícolas y los impactos del cambio climático han aumentado la preocupación de diversos países por la seguridad de sus sistemas de abastecimiento.

“La guerra entre Rusia y Ucrania ha incrementado los riesgos que el actual mercado mundial de cereales supone para la seguridad alimentaria nacional y ha provocado una reevaluación del comercio mundial de cereales basado en el libre comercio”, señala un análisis publicado por el Center for Strategic and International Studies (CSIS).

Otro desafío está relacionado con la población de China y la disponibilidad de tierras agrícolas. El país concentra casi el 18 % de la población mundial, pero dispone de aproximadamente el 7 % de la superficie agrícola global.

La presión sobre los recursos naturales también ocurre en un escenario marcado por el cambio climático. Un estudio publicado en la revista científica Nature señala que los episodios combinados de calor extremo y sequía han aumentado en China y afectan especialmente a los cultivos de maíz y arroz.

Tecnología para aumentar la productividad

Ante estas limitaciones, Pekín apuesta por aumentar la productividad de las áreas disponibles. El XV Plan Quinquenal prevé elevar de aproximadamente 70 % a 75 % la proporción de tierras agrícolas consideradas de alta calidad.

El plan también contempla el desarrollo de variedades de semillas más resistentes, una mayor mecanización, la expansión de la agricultura inteligente y una mejora de la eficiencia en el uso del agua.

“China se ha fijado objetivos bastante ambiciosos para su sector agrícola”, señala Christina Otte, especialista de Germany Trade & Invest (GTAI).

La modernización tecnológica es considerada uno de los principales instrumentos para alcanzar estas metas. Entre las áreas que reciben inversiones se encuentran las nuevas variedades de semillas, la biotecnología, la agricultura de precisión, la digitalización y la inteligencia artificial aplicada al sector agrícola.

“Aunque todas estas medidas pueden contribuir a aumentar considerablemente la producción agrícola, se da por hecho que China seguirá dependiendo de las importaciones en el futuro”, afirma Otte.

Diversificación de los proveedores

Además de ampliar la producción interna, China busca reducir los riesgos asociados a la concentración de las importaciones en determinados proveedores.

La estrategia combina producción nacional, diversificación de las fuentes externas de abastecimiento y mantenimiento de reservas estratégicas. El centro de estudios británico Chatham House considera estos tres elementos fundamentales para la política china de seguridad alimentaria.

El cambio podría generar efectos sobre los países que dependen de las exportaciones agrícolas hacia el mercado chino.

Un análisis publicado en agosto por el Instituto ISEAS-Yusof Ishak, de Singapur, en la revista especializada FULCRUM, señala que algunos países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) podrían verse especialmente afectados por la transformación de la demanda china.

Camboya, Laos, Myanmar, Tailandia y Vietnam se encuentran entre los países que presentan una dependencia significativa de las exportaciones destinadas al mercado chino.

Al mismo tiempo, los requisitos relacionados con la seguridad de los alimentos, la trazabilidad y la sostenibilidad podrían adquirir mayor importancia en las relaciones comerciales con China.

“Por ello, China podría pasar de ser un mercado que importa grandes volúmenes de alimentos a convertirse cada vez más en un mercado para productos más selectivos y de mayor calidad”, afirma Otte.

La tecnología agrícola gana espacio en las exportaciones chinas

La política de seguridad alimentaria china no se limita a la producción dentro del país. China también ha ampliado su presencia internacional como proveedor de tecnología agrícola, semillas mejoradas, sistemas digitales, equipos de riego y maquinaria utilizada en el procesamiento de alimentos.

Para los países de la ASEAN, este movimiento podría abrir nuevas posibilidades de cooperación y transferencia tecnológica.

Las empresas e instituciones chinas también están ampliando sus inversiones en tecnologías relacionadas con la agricultura, en un proceso que podría aumentar la presencia del país en un sector estratégico para el abastecimiento mundial.

“Puede decirse que China tiene el potencial de convertirse en un importante centro de tecnología agrícola moderna”, señala Otte.

A pesar de los avances tecnológicos y las inversiones en productividad, los límites estructurales permanecen. La disponibilidad de tierras cultivables y agua, los efectos del cambio climático y la elevada demanda generada por la producción ganadera y acuícola impiden que el país elimine su dependencia del mercado internacional.

“Sin embargo, es poco probable que el país llegue a alcanzar una independencia total de las importaciones de alimentos”, concluye la especialista.

 

Steve Rodríguez

Steve Rodríguez es reportero de Fronteira Livre, investigador y doctorando en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA). Posee una formación interdisciplinaria en narrativa audiovisual, estudios culturales latinoamericanos y prácticas pedagógicas anticoloniales. Su trayectoria articula la creación artística en ámbitos como el teatro, el cine y la cultura visual con la reflexión crítica y la investigación académica, desde una perspectiva inspirada en los estudios visuales desarrollados por Nicholas Mirzoeff.

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