*Por Rafael Portillo – Opinião
El caso UENO Bank. Se trata de un banco creado en 2023, del cual el presidente Santiago Peña era accionista. En 2025, supuestamente, Peña retiró sus acciones. Sin embargo, la solvencia del banco se sostenía gracias a los fondos jubilatorios del Instituto de Previsión Social (IPS): G. 1,74 billones en CDA, en segundo lugar, el MEF con G. 250.000 millones, así como también contaba con fondos públicos provenientes de la caja de jubilaciones del personal de la ANDE con G. 30.000 millones y Cajubi de Itaipú Binacional con G. 100.691 millones, entre otras instituciones. UENO Bank se jactaba de su meteórico ascenso, promocionándose como el mejor banco para los paraguayos, con un aproximado de 3 millones de usuarios, ahorristas, entre otros.
La institución que debía velar por la estabilidad financiera, el Banco Central del Paraguay (BCP), tenía a su consejo comprometido con UENO. Es decir, se configuraba un conflicto de interés, la famosa puerta giratoria. El expresidente del BCP, hasta hace unos días, formó parte del consejo de administración de UENO Bank. Interesante movida de la élite financiera. En este entramado no queda fuera el exministro de Hacienda, Carlos Fernández Valdovinos, el expresidente del IPS, Jorge Brítez, actualmente imputado, y otros técnicos instalados por Santiago Peña.
Crónica de un saqueo anunciado.
La crisis fiscal de 2024 y 2025. El deterioro de la caja fiscal produjo una sacudida al gobierno de Peña. La buena calificación de Paraguay era una falacia, insostenible, cuya única salida era continuar con un mayor endeudamiento (aumento de la deuda pública del 12,9% en 2025, un techo del 41,2% del PIB). Como consecuencia, se impulsó la creación de nuevas leyes, como la Ley de Superintendencia de Jubilaciones, que no prosperó. El déficit fiscal del 3,2% (2026) resultó insostenible. A esto se sumaron las deudas del Estado con proveedores, contratistas de obras, el programa Hambre Cero, farmacéuticas, entre otros.
El mito del resurgir de un gigante. Del crecimiento económico estable del 3% anual del PIB, al colapso de una economía que era presentada como ejemplo para Milei, Kast, Bolsonaro y compañía. De la estabilidad macroeconómica a una economía de guerra, como la definió Fernández Valdovinos. Vaya ejemplo.
La financiarización total produce el primer intento de revertir la situación con el informe del Banco Central del Paraguay. El caso UENO y otros bancos quedan en la mira. El capital financiero queda en jaque. El alto grado de corrupción en todas las instituciones desnuda todo el proceso de saqueo y robo.
El colapso de UENO. El Banco Central del Paraguay perdió credibilidad. Los desvíos de fondos se habrían realizado en complicidad con el BCP. UENO queda sin solvencia. ¿Qué pasó con los millones de dólares del IPS? Por último, la resolución del BCP como ente regulador: la intervención y quiebra de UENO Bank, el unicornio paraguayo. El salvataje al capital financiero, con la recuperación de los fondos de garantía de depósitos.
Este esquema de saqueo y robo de fondos públicos con bancos privados es una práctica de los personeros stronistas y cartistas del Partido Colorado. En 1995, la quiebra del Banco Alemán, durante el gobierno de Wasmosy. En 2003, la quiebra de Multibanco. Y ahora, UENO Bank en el gobierno colorado de Santiago Peña. Esto es capitalismo mafioso. Terrorismo financiero. ¿Les suena el caso Master en Brasil?
El dilema. La renuncia o el juicio político del presidente Peña. El Congreso tiene en su poder el estudio de la renuncia que ya presentó Peña el día 5, y el inicio del juicio político que aprobó la Cámara de Diputados. Hoy continúa el debate. Probables escenarios: Si se aprueba la renuncia de Peña, sale con fueros, lo cual representa un peligro de fuga. Si se aprueba el juicio político, que es lo correcto para todos los ciudadanos movilizados, es decir, que Santiago Peña, como principal responsable de la debacle financiera, debe ir preso, con gran parte de la dirección da la ANR partido colorado.
La clase trabajadora, principal afectada en este entramado, no tiene otra alternativa que convocar a movilizaciones. Con el lema: ¡Que se vayan todos! Recuperar lo robado debe ser prioridad para los trabajadores del campo y la ciudad.
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Rafael Portillo es sociólogo por la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA).
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