Nueva York, EUA – La Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) aprobó este miércoles una resolución que pide poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba. El texto recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, en la trigésima cuarta votación sobre el tema. El resultado renueva el rechazo de la mayoría de los países a la política estadounidense, debatida anualmente en la ONU desde 1992.
La votación tuvo lugar después de un debate en el que numerosas delegaciones señalaron las restricciones estadounidenses como un obstáculo para el desarrollo de Cuba, con consecuencias para las condiciones de vida de su población. La resolución, titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, reafirma la oposición a las medidas unilaterales de Washington.
Aunque la aprobación expresa la posición mayoritaria de los países representados en la Asamblea General, la resolución no tiene carácter jurídicamente vinculante. Sin embargo, la votación refleja el respaldo internacional al levantamiento del bloqueo y reafirma principios como la igualdad soberana de los Estados, la no intervención en los asuntos internos y la libertad del comercio y la navegación internacionales. El documento también insta a los Estados a abstenerse de aplicar leyes y medidas con efectos extraterritoriales que contradigan esos principios.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, reaccionó al resultado en su cuenta de la red social X.
“El mundo ha vuelto a pronunciarse mayoritariamente contra el bloqueo, incluso por encima de las más groseras presiones y chantajes de EE.UU. para cambiar el rumbo de esta votación”, afirmó.
Cuba denuncia el aumento de las pérdidas económicas
El Gobierno cubano calcula que los daños atribuidos al bloqueo entre marzo de 2025 y febrero de 2026 ascendieron a 8.083,3 millones de dólares, un 7 % más que en el período anterior. La cifra figura en el informe presentado por Cuba ante las Naciones Unidas para fundamentar la resolución. Según el mismo documento, las pérdidas acumuladas durante seis décadas superan los 178.700 millones de dólares a precios corrientes.
La votación se produjo en un contexto de endurecimiento de las restricciones estadounidenses. Según la delegación cubana, desde enero de 2026 Washington aplica una política de presión sobre el suministro de petróleo y bloquea operaciones comerciales de la isla. La Habana sostiene que estas medidas buscan agravar la situación económica y social del país y aumentar la presión interna sobre sus autoridades.
La diplomacia cubana también denunció intentos de interferir en la votación. Según el Gobierno cubano, Estados Unidos amenazó a otros países con posibles sanciones, aranceles punitivos y restricciones contra funcionarios públicos y sus familiares. Las advertencias también habrían incluido consecuencias relacionadas con procesos electorales y el comercio internacional. La Habana afirma que Washington intentó modificar la posición tradicional de los países que defienden el fin del bloqueo.
La mayoría de las delegaciones que participaron en el debate se pronunció contra la continuidad de las medidas. Países de Asia, África y América Latina, además de Rusia y China, respaldaron la propuesta cubana.
Venezuela no participó en la votación. Según la información presentada sobre el episodio, el país tiene suspendido su derecho al voto por no poder cumplir con sus obligaciones financieras ante la ONU. El Gobierno venezolano relaciona sus dificultades con las medidas coercitivas unilaterales aplicadas contra el país desde 2015 y con las restricciones de acceso al sistema financiero internacional.
Cruces diplomáticos durante la sesión
El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, acusó al representante estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, de mentir ante la Asamblea General y ofender la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba. Según la versión cubana de los acontecimientos, la intervención de Rodríguez llevó a la presidencia de la sesión a exigir el cumplimiento del reglamento de la Asamblea.
Otro episodio involucró a Richard Tur de la Concepción, primer secretario de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas. De acuerdo con la versión cubana, un funcionario estadounidense filmó a diplomáticos de la isla con intenciones intimidatorias. Horas después, Waltz habría declarado ante medios estadounidenses que el secretario de Estado, Marco Rubio, había ordenado la expulsión del diplomático cubano.
Los incidentes se produjeron después de varias semanas de denuncias de la Cancillería cubana sobre las presiones ejercidas por Washington para influir en la posición de los Estados miembros. La administración del presidente Donald Trump también fue acusada por La Habana de responsabilizar a Cuba de problemas como la escasez de combustible, la falta de medicamentos y alimentos y los prolongados cortes de electricidad.
Efectos sobre la vida cotidiana
Durante el debate, Bruno Rodríguez Parrilla sostuvo que el bloqueo no se limita a una disputa diplomática, sino que tiene consecuencias concretas para la población. «Ningún pueblo merece el abuso y el sufrimiento que hoy se nos impone», declaró el canciller al referirse a las pérdidas económicas y humanas atribuidas a las restricciones estadounidenses.
Según Rodríguez, las medidas afectan la producción de alimentos, la disponibilidad de medicamentos, el transporte, los servicios de salud y el suministro de agua y electricidad. El ministro también mencionó un aumento de la mortalidad infantil en Cuba y afirmó que el indicador había superado los cinco puntos, aunque su intervención, según el material disponible, no precisó la métrica utilizada.
La resolución aprobada este año incorporó por primera vez una referencia al llamado bloqueo energético y a lo que el Gobierno cubano describe como un castigo colectivo contra la población. La inclusión se produce mientras La Habana denuncia mayores dificultades para importar combustible y mantener el funcionamiento regular de los servicios esenciales.
Para el Gobierno cubano, la combinación de restricciones comerciales, dificultades financieras y limitaciones en el abastecimiento reduce la capacidad del país para atender las necesidades básicas de sus habitantes. Estados Unidos mantiene su política de sanciones, mientras la Asamblea General vuelve a registrar una amplia mayoría favorable a su levantamiento.
La votación no obliga por sí misma a Washington a poner fin a las medidas. Desde 1992, la ONU debate anualmente el tema y las resoluciones aprobadas han reiterado el llamado a levantar las restricciones. El resultado de este miércoles confirma la continuidad de esa posición mayoritaria, pero deja abierta la posibilidad de cambios en la política estadounidense y en sus efectos sobre la población cubana.



Deja un comentario