Foz do Iguaçu, PR — La vitamina D es un nutriente esencial para el organismo, especialmente para la salud de los huesos y los músculos y para la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo. Tiene características similares a las de una hormona y participa en diversos procesos fisiológicos.
Aunque se la conoce principalmente por su relación con los huesos, la vitamina D ha despertado interés por su participación en distintas funciones del organismo. Sin embargo, es importante distinguir entre lo que ya cuenta con evidencia científica consolidada y aquello que todavía se encuentra en estudio.
¿Cómo obtiene vitamina D el organismo?
La vitamina D3 (colecalciferol) puede obtenerse de distintas fuentes. Una de ellas es la producción en la piel tras la exposición a la radiación ultravioleta B (UVB).
La estación del año, la hora del día, la duración del día, la nubosidad, la contaminación atmosférica, el contenido de melanina de la piel y el uso de protector solar son algunos de los factores que influyen en la exposición a la radiación UV y en la síntesis de vitamina D. Las personas mayores y las personas de piel oscura tienen una menor capacidad para producir vitamina D a partir de la luz solar.
¿Cómo obtener vitamina D mediante la exposición al sol?
Algunas organizaciones de especialistas e investigadores en vitamina D sugieren, por ejemplo, que aproximadamente entre 5 y 30 minutos de exposición solar, especialmente entre las 10:00 y las 16:00, todos los días o al menos dos veces por semana, en el rostro, los brazos, las manos y las piernas, sin protector solar, suelen ser suficientes para lograr una síntesis adecuada de vitamina D.
También podemos obtener vitamina D3 a través de la alimentación y de los suplementos. Entre las fuentes alimentarias se encuentran los alimentos fortificados y los de origen animal. La carne de pescados grasos, como la trucha, el salmón, el atún y la caballa, así como los aceites de hígado de pescado, figuran entre las mejores fuentes.
La vitamina D2 (ergocalciferol) solo puede obtenerse de fuentes externas al organismo, principalmente mediante el consumo de alimentos de origen vegetal, alimentos fortificados y suplementos alimentarios. Entre estas fuentes se encuentran los hongos, especialmente cuando se exponen a la luz ultravioleta. Las levaduras contienen ergosterol, que puede convertirse en vitamina D2 mediante la irradiación UV.
Existen dos formas principales de vitamina D utilizadas en suplementos y alimentos:
Una vez obtenida, la vitamina D pasa por distintas etapas de transformación en el organismo. En el hígado se convierte principalmente en 25-hidroxivitamina D [25(OH)D], que es la forma utilizada para evaluar el estado de la vitamina D en la sangre. Posteriormente, en los riñones y otros tejidos, se produce la forma biológicamente activa, la 1,25-dihidroxivitamina D.
¿Qué análisis permite evaluar la vitamina D?
El análisis utilizado en la práctica clínica para evaluar el estado de la vitamina D es la 25(OH)D sérica.
El consenso europeo de 2022 utilizado en este artículo considera, en términos generales, los siguientes valores:
- Menos de 20 ng/mL: deficiencia.
- De 20 a menos de 30 ng/mL: insuficiencia.
- De 30 a 50 ng/mL: rango considerado suficiente según su enfoque clínico.
Sin embargo, los valores de referencia pueden variar según la guía utilizada y el grupo evaluado. Por eso, un resultado de laboratorio no debe interpretarse de forma aislada.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir deficiencia?
La deficiencia de vitamina D puede presentarse en distintas situaciones. Algunos grupos requieren especial atención:
- Personas mayores.
- Personas con poca exposición al sol.
- Personas con obesidad.
- Personas con síndromes de malabsorción.
- Pacientes sometidos a cirugía bariátrica.
- Personas con enfermedades renales o hepáticas.
- Personas con osteoporosis.
- Personas con antecedentes de fracturas o caídas.
- Mujeres embarazadas y en período de lactancia.
- Personas con algunas enfermedades crónicas.
- Personas que utilizan determinados medicamentos.
¿La obesidad puede aumentar la necesidad de vitamina D?
Sí.
Las personas con obesidad pueden presentar concentraciones más bajas de 25(OH)D y, en algunas situaciones, necesitar dosis mayores para alcanzar una concentración adecuada.
Esto ocurre, entre otros factores, por la distribución de la vitamina D en el tejido adiposo y por los cambios en la disponibilidad de esta vitamina en el organismo.
Por eso, la dosis utilizada en una persona con obesidad no necesariamente será la misma que se utiliza en una persona sin obesidad.
¿Cuándo puede ser necesaria la suplementación?
La suplementación puede estar indicada cuando existe una deficiencia o cuando la persona presenta características que aumentan el riesgo de desarrollarla.
Después de corregir la deficiencia, ¿es necesario continuar con la suplementación?
No siempre es necesario mantener la misma dosis utilizada durante la fase de tratamiento.
Una vez corregida la deficiencia, generalmente se pasa a una dosis de mantenimiento, que puede variar según el riesgo individual, la alimentación, la exposición al sol, el estado clínico y la concentración sanguínea de 25(OH)D.
¿Los medicamentos pueden interferir en los niveles de vitamina D?
Sí.
Este es un aspecto importante y, muchas veces, poco discutido.
Algunos medicamentos pueden interferir en la absorción, el metabolismo o la disponibilidad de la vitamina D. Por otro lado, la propia vitamina D puede, en determinadas circunstancias, influir en el metabolismo o en los efectos de algunos medicamentos.
Una revisión sistemática evaluó 109 estudios sobre posibles interacciones entre medicamentos y vitamina D.
Anticonvulsivos
Algunos anticonvulsivos, como:
- Fenitoína.
- Fenobarbital.
- Carbamazepina.
- Primidona.
Pueden aumentar la actividad de las enzimas que intervienen en el metabolismo de la vitamina D.
Los estudios analizados en la revisión encontraron, en muchos casos, concentraciones más bajas de 25(OH)D entre quienes utilizan anticonvulsivos, aunque los resultados no fueron uniformes. La exposición al sol, la alimentación, la suplementación, la estación del año y otros factores también pueden influir en estos resultados.
Por lo tanto, las personas que reciben tratamiento prolongado con determinados anticonvulsivos pueden necesitar una evaluación individualizada de la vitamina D y de la salud ósea.
Orlistat y absorción de la vitamina D
El orlistat reduce la absorción intestinal de grasas.
Como la vitamina D es liposoluble, existe una posibilidad biológicamente plausible de que la reducción de la absorción de grasas también perjudique la absorción de vitamina D.
Por eso, las personas que utilizan medicamentos que reducen significativamente la absorción de grasas pueden necesitar una mayor atención al estado nutricional de las vitaminas liposolubles.
Sin embargo, la revisión sistemática destacó que la evidencia disponible no era suficiente para establecer una conclusión definitiva sobre todas estas interacciones.
Colestiramina y otros secuestradores de ácidos biliares
Medicamentos como la colestiramina actúan en el intestino uniéndose a los ácidos biliares.
Como los ácidos biliares participan en la absorción de grasas y vitaminas liposolubles, estos medicamentos pueden interferir en la disponibilidad de vitamina D.
Algunos estudios incluidos en la revisión observaron una reducción de las concentraciones de 25(OH)D en determinadas situaciones.
Corticoides y vitamina D
Los corticoides, como la prednisona y otros glucocorticoides, merecen atención principalmente por su relación con la salud ósea cuando se utilizan durante períodos prolongados.
Sin embargo, es importante no afirmar simplemente que «los corticoides causan deficiencia de vitamina D». La revisión sistemática no encontró evidencia consistente de que los glucocorticoides reduzcan directamente la concentración de 25(OH)D en todos los pacientes.
El impacto de los corticoides sobre el tejido óseo involucra diversos mecanismos y debe evaluarse de forma individualizada.
Rifampicina y otros antimicrobianos
La rifampicina puede inducir enzimas hepáticas que intervienen en el metabolismo de distintas sustancias, incluidos componentes de la vía metabólica de la vitamina D.
Algunos estudios observaron una reducción de la 25(OH)D durante los tratamientos con rifampicina, pero los resultados fueron inconsistentes y muchos estudios presentaban limitaciones. La propia tuberculosis, una menor exposición al sol y una alimentación inadecuada también pueden contribuir a reducir los niveles de vitamina D.
Por eso, no es adecuado atribuir automáticamente una concentración baja de vitamina D al medicamento.
¿Y los diuréticos tiazídicos?
Esta es una interacción que merece especial atención.
Los diuréticos tiazídicos, como la hidroclorotiazida, reducen la excreción urinaria de calcio.
La vitamina D, a su vez, aumenta la absorción intestinal de calcio.
Por eso, la combinación de:
diurético tiazídico + vitamina D + calcio
puede aumentar el riesgo de hipercalcemia, especialmente en personas más vulnerables, como las personas mayores, quienes tienen enfermedad renal o quienes presentan hiperparatiroidismo.
Esto no significa que una persona que utiliza hidroclorotiazida no pueda recibir vitamina D. Significa que la combinación debe evaluarse de forma individualizada, especialmente cuando también se toman suplementos de calcio.
¿La vitamina D puede alterar el efecto de los medicamentos?
También existe esa posibilidad.
La vitamina D participa en la regulación de enzimas que intervienen en el metabolismo de los medicamentos, incluidas las enzimas de la familia CYP, como la CYP3A4.
Por este motivo, existe interés científico en las posibles interacciones entre la vitamina D y los medicamentos metabolizados por estas vías. Sin embargo, la revisión sistemática señala que todavía había evidencia insuficiente para establecer la relevancia clínica de muchas de estas interacciones.
Vitamina D: ¿cuanto más, mejor?
No.
La vitamina D es esencial, pero eso no significa que dosis cada vez mayores proporcionen más beneficios.
El objetivo de la suplementación es prevenir o corregir la deficiencia y mantener niveles adecuados, no elevar indefinidamente la concentración en la sangre.
Las dosis elevadas utilizadas para tratar una deficiencia son diferentes de las dosis de mantenimiento y deben utilizarse durante un período determinado y con el seguimiento adecuado.
¿Qué debe hacer el paciente?
Si utiliza medicamentos de forma continua y está pensando en tomar vitamina D, informe al profesional de la salud sobre todos los medicamentos y suplementos que utiliza.
Esto es especialmente importante cuando se utilizan:
- Anticonvulsivos.
- Corticoides.
- Orlistat.
- Colestiramina.
- Rifampicina.
- Diuréticos tiazídicos.
- Otros medicamentos que pueden interferir en el metabolismo de la vitamina D.
Además, las personas con obesidad, malabsorción, enfermedades renales o hepáticas, osteoporosis u otros factores de riesgo pueden necesitar un abordaje diferente.
Conclusión
La vitamina D desempeña un papel fundamental, principalmente en la salud ósea y muscular y en la regulación del metabolismo del calcio y el fósforo.
La evaluación de la vitamina D se realiza principalmente mediante la medición de la 25(OH)D, pero el resultado debe interpretarse teniendo en cuenta el contexto clínico de cada persona.
La deficiencia es más probable en determinados grupos, como las personas mayores, las personas con obesidad, quienes tienen poca exposición al sol, quienes presentan malabsorción y quienes padecen algunas enfermedades crónicas.
Además, algunos medicamentos pueden interferir en el metabolismo o la absorción de la vitamina D, mientras que la propia vitamina D puede potencialmente interferir en el metabolismo de determinados medicamentos. Sin embargo, no todas estas relaciones están demostradas como clínicamente relevantes, y muchas de las evidencias disponibles todavía presentan limitaciones.
Por eso, la vitamina D no debe considerarse un suplemento de uso universal en dosis altas. El mejor enfoque consiste en identificar a quienes realmente presentan riesgo o deficiencia, corregirla cuando sea necesario y definir una estrategia de mantenimiento individualizada.
Importante: este contenido tiene una finalidad educativa y no sustituye una evaluación nutricional o médica. No inicie tratamientos con dosis elevadas de vitamina D ni suspenda medicamentos sin orientación profesional.
Referencias
Płudowski P, et al. Clinical Practice in the Prevention, Diagnosis and Treatment of Vitamin D Deficiency: A Central and Eastern European Expert Consensus Statement. Nutrients. 2022;14(7):1483. PubMed Central (PMC).
Robien K, Oppeneer SJ, Kelly JA, Hamilton-Reeves JM. Drug-vitamin D interactions: A systematic review of the literature. Nutrition in Clinical Practice. 2013;28(2):194–208. PubMed Central (PMC).
NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH (NIH). Office of Dietary Supplements. Vitamin D: Fact Sheet for Health Professionals. Bethesda: NIH, 2025. Disponible en: https://ods.od.nih.gov/factsheets/vitaminD-healthProfessional/. Consulta: 7 de octubre de 2026.



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