Buenos Aires, Argentina – La industria de la construcción en Argentina profundizó su deterioro en julio al registrar una contracción del 4,6% frente a junio y un retroceso del 4,5% en comparación con el mismo mes del año anterior. Los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ratifican que la actividad retornó al terreno negativo tras repuntes breves en la primera mitad del año, golpeada por tasas de interés elevadas, la falta de crédito bancario y la pérdida del poder adquisitivo de los hogares.
El indicador desestacionalizado expuso la magnitud del parate: tras haber crecido 6,5% en mayo, se desplomó 4,3% en junio y 4,6% en julio. La tendencia-ciclo encadenó bajas consecutivas de 0,4%, 0,8% y 1,1% en ese trimestre. Pese a estos números, el acumulado de enero a julio aún conservó una variación positiva del 1,7% interanual.
El freno en las obras derrumbó la demanda de insumos. Nueve de los 13 grupos relevados por el INDEC cayeron frente a julio del año pasado. El asfalto lideró el derrumbe con una baja del 23,1%, seguido por el yeso (-21,2%) y los ladrillos huecos (-12,9%). También descendieron la cal (-9,8%), el hormigón elaborado (-9,5%), el cemento portland (-8,1%), las placas de yeso (-7,2%), los pisos y revestimientos cerámicos (-6,9%) y los hierros redondos y aceros para la construcción (-2,4%).
Solo unos pocos rubros escaparon a la baja interanual en julio: los artículos sanitarios de cerámica crecieron 7%, los mosaicos graníticos y calcáreos subieron 0,7% y las pinturas marcaron 0,1%. El segmento de “resto de insumos” —griferías, vidrios planos y caños de acero sin costura— anotó una suba atípica del 22,8%. En los siete meses transcurridos, el comportamiento fue desigual: el hierro avanzó 4,6% y el hormigón 1,4%, mientras retrocedieron el cemento portland (-3,3%), los ladrillos huecos (-5,1%), el asfalto (-8,9%) y los cerámicos (-9,1%).
En el empleo formal, el parate todavía no impactó de lleno en los registros cerrados a junio, cuando se contabilizaron 376.374 puestos asalariados registrados en el sector privado, un 1,2% más que en junio del año previo y un 0,5% arriba en el primer semestre. A su vez, la superficie autorizada para edificación en 246 municipios sumó 1,57 millones de metros cuadrados en junio —un alza interanual del 31,6% y del 8,9% acumulada en el semestre—, pero el clima en los obradores cambió drásticamente.
El relevamiento de expectativas del INDEC para el período agosto-octubre confirmó un escenario complejo. En las obras privadas, el 75% de las firmas prevé estabilidad, 14,4% anticipa una baja y apenas 10,6% espera un repunte. En la obra pública, 25,8% proyecta una caída directa, 57,3% estima que la actividad se mantendrá sin cambios y 16,9% confía en una mejora.
Entre las causas del retroceso, el 33,4% de las constructoras privadas señaló la debilidad general de la economía, el 24,2% apuntó a los altos costos de edificar, el 15,2% a la falta de créditos y el 12,1% a las demoras en los cobros. En el sector público, el estancamiento económico explicó el 26,5% de las respuestas, mientras que los atrasos y deudas en los pagos estatales concentraron el 24,2%.
Para reactivar las obras, el 26,2% de los empresarios privados reclamó una baja impositiva, 22,8% pidió líneas de financiamiento para el sector y 14,1% demandó préstamos hipotecarios. Ante este cuadro, el empleo ya está bajo amenaza: el 24,1% de las firmas de obra pública y el 14,4% de las privadas admitieron que reducirán personal antes de octubre, mientras solo el 10,3% y el 8,7%, respectivamente, tienen previsto contratar.



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