Foz do Iguazú, BR – Los alimentos ricos en grasas y bajos en fibra están asociados con diversos problemas de salud, entre ellos niveles elevados de colesterol LDL, obstrucción arterial, aumento de peso, enfermedades cardíacas, sobrecarga hepática y alteraciones de los niveles de azúcar en la sangre. Una nueva investigación realizada por científicos alemanes identificó además un posible mecanismo relacionado con el desarrollo del cáncer colorrectal.
Investigadores de la Universidad Técnica de Múnich, la Universidad Técnica de Aquisgrán (RWTH) y el Instituto Alemán de Nutrición Humana Potsdam-Rehbrücke (DIfE) analizaron cómo las llamadas dietas occidentales, caracterizadas con frecuencia por un elevado consumo de grasas, pueden favorecer condiciones asociadas con el desarrollo de cáncer colorrectal.
Los resultados, publicados en la edición de agosto de 2026 de la revista científica Gut, muestran que este tipo de alimentación puede modificar la microbiota intestinal y favorecer determinadas bacterias capaces de producir un ácido biliar secundario relacionado con el crecimiento de tumores.
“Lo peculiar de nuestro estudio es que demuestra la causalidad”, señaló Annika Osswald, primera autora de la investigación y estudiante de doctorado en el Instituto Alemán de Nutrición Humana.
“Hasta ahora, solo sabíamos que existía algún tipo de conexión entre un ácido biliar secundario y el cáncer colorrectal”, agregó.
Cómo actúa el ácido biliar en el intestino
La grasa ingerida a través de los alimentos estimula al hígado a producir ácidos biliares primarios, sustancias necesarias para descomponer y absorber las grasas. La mayor parte de estos compuestos se reabsorbe y regresa al hígado, pero una pequeña cantidad llega al colon.
En el intestino, determinadas bacterias transforman los ácidos biliares primarios en ácidos biliares secundarios, entre ellos el ácido desoxicólico (DCA). Según los investigadores, una mayor cantidad de alimentos grasos en la dieta puede aumentar la concentración de DCA en el colon.
Para estudiar este mecanismo, el equipo realizó experimentos con ratones. Los investigadores introdujeron bacterias productoras de DCA en el intestino de los animales y controlaron su microbiota intestinal. Posteriormente, indujeron cáncer colorrectal en roedores con y sin esas bacterias.
Los animales que presentaban bacterias productoras de DCA mostraron un mayor crecimiento tumoral que aquellos que no las tenían.
El equipo también observó una mayor división celular en los animales expuestos al DCA. Una división celular más frecuente puede aumentar la posibilidad de errores durante la replicación del ADN. Estas mutaciones pueden acumularse con el tiempo y contribuir al desarrollo del cáncer.
Para verificar si el mecanismo observado en los animales también podía identificarse en seres humanos, los investigadores analizaron muestras de heces de más de mil personas, algunas con cáncer de colon y otras sin la enfermedad.
El análisis encontró con mayor frecuencia genes correspondientes a bacterias productoras de DCA en las personas con cáncer colorrectal.
“Nuestros resultados demuestran hasta qué punto una dieta occidental rica en grasas y los cambios asociados en la microbiota intestinal pueden afectar la salud intestinal humana”, afirmó el microbiólogo Sören Ocvirk, uno de los autores del estudio.
Aumento del cáncer colorrectal entre menores de 50 años
El cáncer colorrectal representa una preocupación creciente debido al aumento de su mortalidad entre personas menores de 50 años.
Según datos publicados por la Revista de la Asociación Médica Estadounidense (JAMA) en enero de 2026, el cáncer colorrectal fue el único de los tipos de cáncer analizados cuya tasa de mortalidad aumentó en las últimas décadas entre las personas de ese grupo de edad.
En Estados Unidos, las muertes por cáncer cerebral, de mama, leucemia y pulmón disminuyeron entre 1990 y 2023. En contraste, la mortalidad por cáncer colorrectal aumentó un 1,1 % anual a partir de 2005.
Aunque los datos corresponden a Estados Unidos, la evolución es considerada un indicador de determinadas tendencias relacionadas con factores de estilo de vida, incluida la alimentación característica de las dietas occidentales.
El cáncer colorrectal puede tratarse con mejores resultados cuando se detecta en etapas tempranas. Entre los síntomas que pueden requerir evaluación médica se encuentran la presencia de sangre en las heces, diarrea o estreñimiento persistentes, dolor abdominal, gases, calambres e hinchazón abdominal.
La microbiota abre nuevas líneas de investigación
Los resultados del estudio también plantean nuevas posibilidades para investigar tratamientos contra el cáncer colorrectal. Una de ellas es modificar la composición de la microbiota intestinal para reducir la presencia de bacterias capaces de producir DCA.
Osswald señaló que en el futuro podría estudiarse el trasplante de microbiota de personas con una menor cantidad de bacterias productoras de DCA a pacientes con cáncer colorrectal.
“Se podría trasplantar la microbiota de personas con menos bacterias productoras de DCA en el intestino a pacientes con cáncer colorrectal”, explicó la investigadora. Según Osswald, esta estrategia “podría ralentizar el crecimiento del tumor”.
Por ahora, la prevención continúa siendo una de las principales herramientas para reducir los factores de riesgo asociados con la enfermedad. Aunque algunas personas presentan una predisposición genética al cáncer colorrectal, los investigadores señalan la importancia de factores relacionados con el estilo de vida, como mantener una alimentación equilibrada, reducir el consumo de carne y alimentos con alto contenido de grasas y evitar el tabaquismo.



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