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Migrantes denuncian tortura y jaulas en cárcel de Florida

Testimonios recabados en Sonora revelan que los internos de Alligator Alcatraz padecían hambre, aislamiento y abandono médico extremo.

Interior de las jaulas metálicas denunciadas por violar las dimensiones reglamentarias del ICE. Foto: Difusión.

Florida, Estados Unidos – Golpes, hambre y encierros de hasta quince horas dentro de jaulas metálicas donde el cuerpo humano apenas cabe de pie forman parte de las condiciones denunciadas en el centro de detención migratoria Alligator Alcatraz, en el estado de Florida. Los testimonios de Reinaldo López y Raúl Suárez, dos migrantes cubanos deportados a México tras pasar décadas en territorio estadounidense, revelan la violencia cotidiana y el régimen de aislamiento en un recinto ya bajo la mira de inspectores federales y defensores de derechos humanos.

López y Suárez hablaron con Noticias Telemundo desde un albergue en Sonora, México, donde viven bajo visas humanitarias y tramitan su residencia permanente desde hace seis meses. Ambos cruzaron la frontera expulsados tras vivir 36 y 47 años en Estados Unidos, respectivamente. Suárez llegó al país a los 11 años, luego de perder a sus padres. López cayó detenido cuando acudió de buena fe a un puesto de control para firmar un registro habitual.

Sus declaraciones coinciden con un informe reciente del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que por primera vez constató que el centro empleó cubículos de metal conocidos como the box (la caja). Los inspectores midieron los espacios: 1,5 metros cuadrados las jaulas exteriores y 1,6 metros cuadrados las interiores, menos de la mitad de los 3,4 metros cuadrados (37 pies cuadrados) que exige el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para una celda individual. Al menos 79 personas fueron metidas en estas estructuras entre julio de 2025 y enero de 2026.

La administración del penal aseguró a las autoridades que se trataba de espacios voluntarios para que los internos se calmaran hasta por dos horas. No obstante, los inspectores calificaron el método de poco convencional y alejado del trato humano, sumándose a las alertas de Amnistía Internacional, que en 2025 documentó castigos disciplinarios y desató una investigación en el Congreso de Estados Unidos.

El testimonio de Suárez desmiente la versión oficial. Contó que pasó más de quince horas encerrado bajo llave: “Eso es horrible. Yo estuve ahí. No podía ni acostarme en el suelo, no cabía. Puedes estar parado, pero no puedes acostarte”. Su encierro empezó tras rezar en voz alta por un compañero que convulsionó atado en una banca durante una requisa: “Un muchacho tuvo un ataque epiléptico. Empecé a rezar. Llegaron los agentes, me preguntaron de dónde era y les dije: ‘Cuba’. Al decir eso, me levantaron y me llevaron arrastrado”.

Los guardias lo empujaron contra la malla cerca de la una de la tarde y lo sacaron a las cinco de la mañana siguiente, sin agua ni comida: “No fue porque quise ir. Había muchos mosquitos y había que cuidarse porque andaban culebras por el suelo y uno no las veía”.

Por su parte, López pasó tres meses recluido en pabellones improvisados de alambre con lonas para frenar el sol, donde el agua de lluvia inundaba los sectores de hasta 72 personas. Denunció que daban apenas cuatro minutos para comer antes de tirar la comida a la basura, sin acceso a patio, abogados ni llamadas a familiares. Hoy, López padece enfermedad renal crónica y daño psiquiátrico, mientras Suárez espera una operación por una hernia, ambos lejos del país donde construyeron sus vidas.

Amilton Farias

Amilton Farias es periodista, fundador y editor de Fronteira Livre. Con experiencia en distintos países de América Latina y una trayectoria vinculada al periodismo territorial, escribe sobre las fronteras, los territorios y los procesos políticos, sociales y culturales que moldean la realidad de los pueblos latinoamericanos.

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