Bogotá, Colombia – Gustavo Petro e Iván Cepeda asumieron de manera oficial la conducción parlamentaria en el Congreso colombiano. En su nuevo papel al frente de la bancada opositora, el expresidente retomó su actividad legislativa tras un breve receso y pronunció un discurso de 17 minutos marcado por duros cuestionamientos hacia la respuesta del mandatario entrante, Abelardo de la Espriella, frente al reciente terremoto que causó graves afectaciones en varias regiones del territorio nacional.
Petro sostuvo que la negativa explícita de la administración entrante a llevar adelante un proceso de empalme técnico y ordenado constituyó el factor determinante para que el plan de auxilio a las comunidades damnificadas derivara en una crisis profunda. “La incapacidad de transición del gobierno que está llegando, provocada por Abelardo, transformó aquellas horas en un desastre”, afirmó el líder opositor durante su intervención en la plenaria.
El dirigente denunció que la distribución de víveres, insumos médicos y equipos de rescate dejó al descubierto la desigualdad territorial histórica que atraviesa al país. Según explicó, las capitales del Eje Cafetero y la ciudad de Cali concentraron la mayor parte del despliegue logístico y operativo, mientras que zonas periféricas y tradicionalmente marginadas, como el departamento del Chocó y el puerto de Buenaventura, quedaron relegadas a un segundo plano sin la asistencia estatal urgente que requerían.
Asimismo, Petro exigió explicaciones públicas sobre la falta de uso de los recursos y herramientas preventivas que su gobierno dejó habilitados antes de entregar el mandato. Entre los casos señalados, cuestionó la demora en la activación del buque hospital Benkos Biohó, cuya existencia operativa tardó varios días en ser reconocida oficialmente por las nuevas autoridades.
“La existencia del navío-hospital Benkos Biohó prácticamente solo fue reconocida por el gobierno una semana después, y todavía no se sabe dónde están los 9.000 millones de pesos que mi gobierno dejó asignados para brindar atención inmediata desde el primer segundo del terremoto. Esta embarcación tenía la capacidad de trasladar personal de salud a todo el litoral e ingresar por las cuencas fluviales del Pacífico”, puntualizó.
Respecto a la respuesta del sector privado, el expresidente consideró que las donaciones y paquetes de ayuda canalizados por grandes grupos económicos constituyen gestos mínimos frente a la magnitud de los destrozos materiales y humanos. En su análisis, defendió que la única vía estructural y sostenible para financiar las obras de reconstrucción y la asistencia a los miles de damnificados es retomar el debate legislativo sobre el proyecto de reforma tributaria radicado al cierre de su período constitucional.
“Si fuera racional, el gobierno de Abelardo —y esta es mi respuesta y mi propuesta— tendría que recuperar nuestro proyecto de reforma tributaria presentado al Congreso, valorado en 20 billones de pesos, a ser pagados por los sectores más acaudalados de Colombia a partir de las fortunas que acumularon gracias al crecimiento económico alcanzado durante nuestro gobierno. Es una medida que el Congreso puede tramitar con carácter de urgencia”, propuso.
La postura de la oposición generó inmediatas réplicas por parte de la bancada oficialista, ratificando un escenario de fuerte polarización política entre dos proyectos de país: de un lado, la izquierda con arraigo en las organizaciones sociales liderada por Petro desde el legislativo; del otro, la administración de Abelardo de la Espriella, situada en la derecha del espectro político y bajo constante fiscalización parlamentaria.



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