Barcelona, España – Pocas películas regresan a la Guerra Civil Española con la fuerza política de Libertarias (1996), de Vicente Aranda. Disponible en TV Fronteira Livre, la obra se aparta del relato clásico centrado en comandantes y maniobras militares para mirar otro núcleo del conflicto: el de las mujeres anarquistas que combatieron al fascismo mientras desafiaban el orden patriarcal de su tiempo.
Ambientada en los primeros meses de la guerra, la película sigue a María, una joven novicia que huye del convento en medio del derrumbe de la vieja autoridad y entra en contacto con un grupo de milicianas libertarias. A partir de ese desplazamiento, Aranda convierte una experiencia personal en la puerta de entrada a un proceso histórico más amplio: la intervención activa de las mujeres en la revolución social abierta en 1936.
Ahí reside una de las mayores virtudes del film. Libertarias no presenta a esas mujeres como figuras secundarias ni como víctimas pasivas de una guerra conducida por hombres. Las muestra como sujetos políticos, comprometidos con una lucha que no se agotaba en el frente militar. Enfrentaban el avance franquista, pero también la subordinación femenina, la autoridad religiosa y la exclusión de las mujeres de los espacios de decisión.
Esa perspectiva le da a la película una densidad que va más allá de la reconstrucción histórica. Al poner en escena las tensiones entre emancipación social y desigualdad de género dentro del propio campo revolucionario, el largometraje recupera una de las contradicciones centrales del siglo XX: la de movimientos que hablaban en nombre de la libertad y la igualdad sin reconocer siempre, en los hechos, el lugar de las mujeres dentro de su propia transformación.
La presencia de Mujeres Libres, organización vinculada al anarquismo español, resulta decisiva en ese encuadre. En la película, sus integrantes aparecen no solo como combatientes, sino también como mujeres que reclaman formación, autonomía, voz pública y participación directa en la construcción de otro orden social. Ese desplazamiento mueve la historia de la guerra hacia una pregunta más profunda: quiénes pueden hacer historia y en nombre de qué idea de libertad.
Por eso Libertarias sigue siendo una película vigente. En un tiempo marcado por el retorno de discursos autoritarios y por nuevas disputas en torno a los derechos de las mujeres, el film recupera una experiencia que durante décadas quedó relegada en la memoria política europea. Más que narrar un episodio del pasado, plantea una pregunta que sigue abierta: qué significa hablar de revolución si las relaciones de poder en la vida cotidiana permanecen intactas.
















