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Día de la Pachamama en la región andina une rito y protesta

Las comunidades originarias de Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina inician los rituales del Día de la Pachamama en la región andina con un mensaje de soberanía territorial.

LA PAZ, Bolivia — En la alvorada de este sábado, 1.º de agosto, comunidades originarias quechuas, aimarás y mapuches en Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina, Chile y Colombia iniciaron los rituales del Día de la Pachamama en la región andina. La veneración a la Gran Madre Tierra, realizada en altitudes que superan los cuatro mil metros sobre el nivel del mar, se consolida este año no solo como una tradición espiritual ancestral, sino como un manifiesto de resistencia política, soberanía territorial y defensa socioambiental frente al avance de industrias extractivas e inmobiliarias en Sudamérica.

La celebración marca el fin de la primera temporada agrícola, periodo en el que, según la cosmovisión andina, la Tierra “abre la boca” para recibir agradecimientos por la fertilidad y pedidos de protección para cosechas, familias y rebaños. La intensidad de las ceremonias varía según la geografía: mientras en las regiones peruanas de Cusco, Puno y el Valle Sagrado constituye el eje de la identidad comunitaria, en Bolivia la devoción se extiende durante todo agosto en áreas rurales y urbanas, articulándose con la conmemoración de la independencia el 6 de agosto para exigir un buen gobierno y bienestar social. En Ecuador, las comunidades indígenas de la Sierra preservan el culto de generación en generación, mientras que en el noroeste de Argentina, principalmente en Jujuy y Salta, la población entrega alimentos y bebidas a la tierra para mantener el equilibrio de la vida.

Uno de los epicentros de la jornada se ubicó en el paso montañoso de La Cumbre, entre los 4.200 y 4.500 metros de altitud, vía que conecta La Paz con Los Yungas. Bajo la mirada de una estatua de Cristo de brazos abiertos —reflejo del sincretismo entre el catolicismo y la fe originaria—, cientos de personas permanecieron durante la madrugada alrededor de fogueiras y bebidas calientes. Al despuntar el sol, los asistentes levantaron las palmas hacia el cielo con oraciones espontáneas dedicadas a la salud, la prosperidad y la conducción política de sus países.

Fogueira ceremonial durante el amanecer en La Cumbre. Foto: Reproducción/EFE.

Guías espirituales y simbolismo de las mesas de ofrenda

La estructura de las ceremonias responde a normas ancestrales resguardadas por los amautas, líderes espirituales andinos que dirigen la preparación de las mesas o challas. Entre las tradiciones más antiguas figura enterrar ollas de barro con comida cocida cerca de las viviendas para atraer la abundancia. En las zonas altas y centros urbanos, las ofrendas se organizan sobre bases de leña en llamas bajo reglas estrictas: los participantes no pueden dar la espalda al fuego, deben orientarse hacia el sol, evitar cruzar brazos o piernas y mantener intenciones puras.

Sobre la madera encendida, los amautas depositan copal, incienso, plantas aromáticas, arroz, azúcar y figuras moldeadas en azúcar que representan dinero, trabajo, salud y afecto. La elección de los insumos responde a demandas sociales y profesionales específicas: las frutas verdes buscan prosperidad comercial; las rojas, armonía familiar; los sullus (fetos de llama) y la grasa del camélido se emplean en rituales de profundo apego espiritual; mientras que en ceremonias de mayor envergadura se entregan lechones como símbolo de abundancia material. Las ceremonias reúnen a agricultores y mineros que solicitan rendimiento productivo, así como a comerciantes, abogados, médicos e ingenieros que buscan protección al emprender nuevos proyectos.

Reivindicación territorial y respuesta al avance urbano

Con el desplazamiento migratorio, el culto a la Pachamama se ha instalado en grandes centros urbanos del continente. Un ejemplo representativo ocurre desde hace más de dos décadas en el barrio Alberdi de la ciudad argentina de Córdoba, impulsado por migrantes del noroeste argentino (comunidades collas de Jujuy y Salta) e inmigrantes andinos. Lo que inició como una manifestación de identidad local se ha transformado en un mecanismo de ocupación y resignificación del espacio público.

En la provincia de Córdoba y el Noroeste Argentino (NOA), la conmemoración pública de la Pachamama está vinculada a las demandas de comunidades originarias y descendientes del pueblo comechingón. Los líderes comunitarios utilizan estas jornadas rituales para visibilizar sus posturas contra el avance de proyectos inmobiliarios, la minería de gran escala, el turismo desmedido y la alteración de sitios arqueológicos sagrados, posicionando la espiritualidad ancestral como una herramienta de defensa legal y política de sus territorios.

SERVICIO:

  • Ritos ancestrales, ceremonias de agradecimiento (challas) y encuentros comunitarios por el Día de la Pachamama (Madre Tierra).

  • Sábado 1.º de agosto, con actividades comunitarias durante todo el mes de agosto.

  • Santuarios naturales (La Cumbre, Cusco, Puno, Valle Sagrado, Sierra ecuatoriana, Jujuy, Salta) y espacios públicos en barrios urbanos de Sudamérica.

  • Acceso libre y gratuito en espacios públicos; los materiales e insumos para las ofrendas se adquieren en mercados locales.

  • Asistencia abierta; los participantes deben atender las indicaciones rituales de los amautas y guías espirituales locales.

  • Organizaciones comunitarias de pueblos originarios y secretarías municipales de Cultura de las localidades participantes.

Amilton Farias

Amilton Farias es periodista, fundador y editor de Fronteira Livre. Con experiencia en distintos países de América Latina y una trayectoria vinculada al periodismo territorial, escribe sobre las fronteras, los territorios y los procesos políticos, sociales y culturales que moldean la realidad de los pueblos latinoamericanos.

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