Teherán, Irán – El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ejecutó un ataque de Irán con misiles contra dos embarcaciones de la Armada de Estados Unidos en el estrecho de Ormuz. La ofensiva militar provocó averías directas en el portaaviones nuclear USS George Washington y en un destructor de escolta, situación que obligó a retirar a ambos navíos de combate de la zona de operaciones. Desde la capital persa afirmaron que la maniobra responde al bloqueo naval impuesto por Washington y al acoso sistemático que sufren los buques cisterna que transportan crudo bajo bandera iraní.
Portavoces de la Fuerza Aeroespacial iraní aseguraron que la acción dejó en evidencia la vulnerabilidad militar estadounidense en el golfo Pérsico. Para Teherán, la confirmación de los daños por parte del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ratifica un retroceso concreto en la estrategia de presión del gobierno de Donald Trump. Días antes, las autoridades iraníes habían difundido registros en video donde barcos de guerra norteamericanos cercaban a tres naves petroleras comerciales, maniobra que Teherán denunció como una violación flagrante del derecho marítimo internacional.
El estrecho de Ormuz funciona como el embudo energético más vigilado y sensible del planeta. Por este paso marítimo transita a diario cerca del 20% del petróleo crudo y del gas natural licuado (GNL) que abastece los mercados mundiales. Cualquier interrupción o fuego cruzado en sus aguas dispara al instante la cotización internacional del crudo, encareciendo fletes marítimos, combustibles y alimentos básicos para los hogares de decenas de países dependientes de la importación de energía. Frente a este escenario, los mandos militares persas declararon que las promesas de escolta y resguardo marítimo que ofrece la Casa Blanca a la navegación comercial no son más que una fachada.
“Si las acciones hostiles y agresivas persisten, el régimen norteamericano debe esperar una respuesta contundente de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán. Permanecemos más fuertes que nunca”, declaró la Guardia Revolucionaria en un pronunciamiento oficial.
La precisión técnica del ataque encendió las alarmas entre analistas internacionales de defensa. El especialista en seguridad y exmilitar estadounidense David Pine explicó que las fuerzas iraníes no emplearon proyectiles antibuque convencionales de corto alcance, sino misiles balísticos hipersónicos Qassem Basir, armas de alcance medio diseñadas para volar a velocidades de entre Mach 5 y Mach 8. Pine afirmó que se trata del primer registro en la historia bélica de Estados Unidos en el que una fuerza hostil ataca un buque norteamericano en servicio activo con armamento hipersónico, advirtiendo que la flota naval de Washington posee defensas muy limitadas para frenar impactos a esa velocidad.
En declaraciones a la cadena Al Jazeera, el analista de defensa austríaco Wolfgang Pusztai señaló que el impacto sobre estos objetivos cambió por completo el nivel de la confrontación militar. De acuerdo con Pusztai, golpear a un destructor y dañar el portaaviones —la pieza central de cualquier despliegue operativo de Washington en el golfo— obliga al Pentágono y a la Casa Blanca a discutir de inmediato si vale la pena sostener las misiones en el estrecho ante el riesgo creciente de registrar bajas de tripulantes y pérdidas materiales de gran escala.



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