Venecia, Italia – La actriz estadounidense Susan Sarandon afirmó que el veto de Hollywood contra su carrera no detuvo sus denuncias sobre las matanzas del ejército israelí contra la población palestina en la Franja de Gaza. Durante una conferencia en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde presenta la película italiana The Echo Chamber, la intérprete de 79 años aseguró que la sociedad civil internacional comprende ahora con mayor claridad el peso de los acuerdos militares y financieros entre Washington y Tel Aviv.
Sarandon perdió la representación de su agencia de talentos y quedó fuera de las producciones de las grandes corporaciones de Estados Unidos tras hablar en protestas callejeras a favor del pueblo palestino en Nueva York. A pesar de ese cerco económico, la actriz señaló que las represalias de la industria contrastan con el respaldo popular y el espacio que mantiene en el cine internacional independiente.
“Creo que la narrativa cambió por completo respecto a la relevancia histórica de Palestina. Los lazos de los sionistas con la política de Estados Unidos fueron una gran revelación para la gente, al igual que la cantidad de dinero que Estados Unidos entrega a Israel. Nadie entendía realmente eso. Ahora también votamos a favor de articular el ejército de Estados Unidos con el de Israel. La gente adquirió conciencia de muchas realidades. Eso cambió”, dijo Sarandon.
La actriz, reconocida por su trabajo en títulos como Thelma & Louise y con una larga trayectoria de movilización contra la invasión a Irak, las redadas migratorias y la desatención estatal durante la crisis del VIH en los años ochenta, describió el funcionamiento del bloqueo laboral en su país natal.
“Últimamente me quitaron películas porque hay agencias que le dicen a la gente que no me contrate. Así opera la estructura de poder. En cambio, en la calle y fuera de mi país me siento bienvenida. Si hablamos de un gran estudio, funciona de esa manera, no solo conmigo, sino con otras personas a las que les advirtieron que bajo esas condiciones es imposible filmar”, contó.
Frente a estas presiones corporativas, el director italiano Andrea Pallaoro decidió sostener a Sarandon en el papel principal de The Echo Chamber. La postura pública del cineasta recibió aplausos del periodismo congregado en el festival italiano.
“Le agradezco a Andrea porque no escuchó las advertencias. Hubo un giro en el entendimiento de la situación general, en especial por parte del público. Aun así, existen posturas muy duras dentro de mi industria, que están en manos de sionistas y no aflojaron su rechazo hacia mí. Pero tengo a mi familia, tengo a mi gente y estoy bien”, declaró la artista.
La postura de Sarandon coincide con las declaraciones que dio el actor español Javier Bardem durante el Festival de Cannes sobre la ola de solidaridad hacia la población civil en Gaza. Sin embargo, mientras Bardem confirmó que continúa recibiendo llamados para nuevos proyectos, Sarandon enfrenta el bloqueo directo de los directivos que controlan los estudios comerciales estadounidenses.
En The Echo Chamber, la actriz interpreta a una cantante que graba un disco junto a un productor musical personificado por Luca Marinelli. El relato aborda el proceso de este músico, quien intenta reconstruir su vida tras pasar por rehabilitación por una adicción a los analgésicos opioides derivada de dolores crónicos. Toda la trama transcurre dentro de un departamento.
“Todos los personajes buscan una conexión. Creo que eso busca cualquier ser humano: conectar con alguien, ser visto y ser escuchado. La película trata sobre estar presente y permitir que el otro te vea. Con diferencias, todos atravesamos por eso”, explicó Sarandon sobre el argumento.
El guion original del filme fue el último trabajo que dejó escrito el realizador Bernardo Bertolucci antes de morir en 2018. Amiga de Bertolucci desde los años setenta, cuando ella era pareja del director francés Louis Malle, Sarandon recordó el impacto de esa cinematografía en su criterio político y visual: “Cuando vi El conformista, no sabia que el cine podía hacer algo así. La forma en que estaba filmada y cómo contaba la historia era distinta. Quedé impactada. Tiempo después me hice muy amiga de Bertolucci y descubrí a un hombre divertido, muy diferente al que rodó esa obra. Hace poco la volví a ver con mi hijo, que es director, y sigue siendo moderna”.
La protagonista también valoró las condiciones de trabajo que encontró en Europa: “Pude conectar con una sensibilidad italiana y europea que construye atmósferas y narra no solo con palabras, sino con imágenes. Andrea se toma el tiempo necesario para contar sin sobreexplicar cada escena”.



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