¿Sabías que el Senado de Brasil no tenía baño para mujeres?

¿Sabías que el Senado de Brasil no tenía baño para mujeres?

Durante más de cinco décadas, las senadoras debieron salir del salón de sesiones para utilizar un sanitario fuera del recinto.

La arquitectura también refleja la historia. Fotos: Oficina de Comunicación/Senado.
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Brasilia (Brasil) — Durante más de cincuenta años, las senadoras brasileñas participaron en debates, votaciones y sesiones plenarias dentro de un edificio que no contaba con un baño femenino junto al salón del Senado. Lo que hoy parece difícil de imaginar solo comenzó a cambiar en febrero de 2016, cincuenta y seis años después de la inauguración del Palacio del Congreso Nacional, proyectado por Oscar Niemeyer.

Cuando Brasilia fue inaugurada, en 1960, la presencia de mujeres en los principales espacios de decisión política era todavía excepcional. Esa realidad quedó reflejada incluso en la arquitectura del edificio: los sanitarios próximos al salón de sesiones fueron diseñados exclusivamente para los senadores.

Durante décadas, ese detalle pasó desapercibido para buena parte de la sociedad. Para las parlamentarias, sin embargo, implicaba abandonar debates, votaciones y reuniones cada vez que necesitaban utilizar un baño, ya que debían desplazarse hasta el restaurante ubicado junto al recinto legislativo.

Cuando la arquitectura también refleja una época

La primera mujer en ocupar un escaño en el Senado de Brasil fue Eunice Michiles, en 1979, tras asumir el mandato como suplente del senador João Bosco de Lima. Su llegada representó un hito para la representación política femenina, aunque no modificó una infraestructura concebida casi veinte años antes.

Con el paso del tiempo, nuevas senadoras fueron elegidas para integrar la Cámara Alta. Sin embargo, el edificio permaneció prácticamente sin cambios, como si la presencia femenina continuara siendo una excepción dentro de uno de los principales espacios del poder político brasileño.

La situación comenzó a transformarse en 2015, cuando la bancada femenina impulsó la adecuación de un antiguo sanitario masculino. Las obras finalizaron en febrero de 2016 y pusieron fin a una situación que se mantenía desde la fundación de la capital del país.

La construcción del primer baño femenino junto al salón de sesiones tuvo un significado que fue mucho más allá de una obra de infraestructura. También simbolizó la necesidad de adaptar las instituciones públicas a una sociedad que había cambiado profundamente desde la década de 1960.

En toda América Latina, la participación de las mujeres en la política creció de forma sostenida durante las últimas décadas. Sin embargo, muchas instituciones continuaron funcionando en espacios concebidos para una época en la que su presencia en los lugares de decisión todavía era excepcional.

La historia del Senado brasileño demuestra que las transformaciones democráticas no siempre comienzan con una nueva ley o una reforma constitucional. En ocasiones, también empiezan con cambios aparentemente pequeños que terminan reflejando profundas transformaciones sociales.

La serie ¿Sabías que…?, de Frontera Libre Latinoamérica, recupera historias poco conocidas de la política, la ciencia, la cultura y la historia para comprender mejor cómo se ha construido la América Latina contemporánea. Porque, muchas veces, los detalles más pequeños ayudan a explicar los grandes cambios de una sociedad.


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