Foz do Iguaçu (Brasil) — La lista de convocados de la selección brasileña para la Copa Mundial de 2026 refleja mucho más que las decisiones deportivas de Carlo Ancelotti. También muestra hasta qué punto la industria de las apuestas deportivas pasó a ocupar un lugar central en la economía del fútbol. De los 26 futbolistas convocados, nueve pertenecen a clubes cuyo patrocinador principal es una casa de apuestas. En otras palabras, uno de cada tres jugadores llamados para representar a Brasil compite cada semana con la marca de una empresa del sector en el espacio más visible de su camiseta.
El dato resume una transformación que ya no es exclusiva del fútbol brasileño. Durante la última década, las plataformas de apuestas dejaron de ser simples anunciantes para convertirse en actores estratégicos del negocio deportivo. Hoy financian clubes, ligas, torneos, transmisiones y campañas protagonizadas por algunas de las mayores figuras del fútbol internacional, consolidando un modelo de negocios cuyo crecimiento despierta crecientes cuestionamientos sociales, económicos y regulatorios en distintos países de América Latina y Europa.
Horas después de ser incluido en la convocatoria mundialista, Neymar publicó un video en sus redes sociales invitando a sus seguidores a utilizar un código promocional para apostar en juegos de casino en línea de Blaze, empresa de la que es embajador. El contenido ofrecía promociones y giros gratuitos en tragamonedas virtuales, ilustrando hasta qué punto la publicidad de las apuestas se integró a la comunicación cotidiana de algunas de las mayores estrellas del deporte.
Su caso no es excepcional. Neymar juega en Santos, patrocinado por Novibet. Danilo representa a Botafogo, cuya camiseta exhibe a Vbet como patrocinador principal. Los cuatro convocados de Flamengo —Alex Sandro, Danilo, Léo Pereira y Lucas Paquetá— pertenecen a un club cuya principal marca comercial es Betano.
La influencia de las casas de apuestas también atraviesa las principales ligas europeas. Brentford, donde juega Igor Thiago, luce a Hollywoodbets como patrocinador principal. Bournemouth, equipo de Rayan, tiene a BJ88 en el frente de la camiseta. Roma, donde actúa Wesley, mantiene un acuerdo con Eurobet.live, plataforma vinculada al operador Eurobet.
Incluso en países donde la legislación restringe la publicidad directa de apuestas, los clubes han encontrado mecanismos para conservar esos vínculos mediante marcas asociadas a plataformas digitales, entretenimiento o servicios de información deportiva relacionados con el mismo grupo empresarial.
Si se consideran también los patrocinios secundarios presentes en mangas y otros espacios del uniforme, el número de convocados vinculados comercialmente con la industria aumenta a 12 de los 26 futbolistas llamados por Ancelotti.
El Mundial acelera la expansión de las apuestas
La Copa del Mundo representa uno de los momentos de mayor rentabilidad para las empresas del sector. La combinación de una audiencia global, decenas de partidos y una exposición mediática sin precedentes convierte al torneo en una plataforma privilegiada para captar nuevos usuarios y fortalecer marcas.
Durante el Mundial de Catar 2022, estimaciones del banco Barclays proyectaron un aumento del 65 % en el volumen global de apuestas respecto de la edición anterior. Para 2026, las expectativas son todavía mayores. El torneo reunirá por primera vez a 48 selecciones y se disputará en Canadá, Estados Unidos y México, con una audiencia potencial cercana a los cinco mil millones de personas.
En ese contexto, América Latina se consolidó como una de las regiones prioritarias para la expansión del negocio. La regulación de las apuestas deportivas en Brasil fortaleció uno de los mayores mercados de la región y aceleró la competencia entre grandes operadores por asociar sus marcas a clubes, futbolistas y competiciones de alcance internacional.
Pocas horas antes de la presentación oficial de la convocatoria brasileña, la FIFA anunció a Betano como socio oficial de la Copa Mundial de 2026 para Europa y América del Sur. La empresa, perteneciente al grupo Kaizen, también mantiene uno de los principales contratos de patrocinio del fútbol brasileño al ocupar el frente de la camiseta de Flamengo.
Al presentar el acuerdo, el director ejecutivo de Kaizen, George Daskalakis, definió el Mundial como el escenario ideal para consolidar la presencia global de la compañía.
“La Copa Mundial representa el punto de encuentro definitivo entre el deporte y el entretenimiento. Para nosotros es el escenario ideal para consolidar a Betano como una marca global de apuestas deportivas responsables.”
Más allá del discurso corporativo, el acuerdo confirma una tendencia que atraviesa al fútbol internacional: los grandes torneos dejaron de ser únicamente espectáculos deportivos para convertirse también en plataformas estratégicas para la expansión comercial de la industria de las apuestas.
Los futbolistas también forman parte de la estrategia comercial
La presencia de las empresas del sector no termina en los clubes. Durante los últimos años, las casas de apuestas intensificaron sus inversiones en acuerdos individuales con futbolistas de enorme proyección pública, aprovechando el alcance de sus redes sociales para acercar las marcas a millones de aficionados.
Además de Neymar, Vinícius Júnior —una de las principales figuras de la selección brasileña— mantiene desde 2022 un contrato como embajador de BetNacional. La empresa utiliza su imagen en campañas centradas en el llamado “juego responsable”, una estrategia que busca responder al creciente cuestionamiento social sobre las consecuencias económicas y sanitarias asociadas a las apuestas.
Sin embargo, ese discurso convive con una exposición publicitaria cada vez mayor. Las plataformas patrocinan clubes, torneos, transmisiones, creadores de contenido y futbolistas, ampliando su presencia entre públicos jóvenes y normalizando las apuestas como parte del consumo habitual vinculado al deporte.
El fenómeno tampoco se limita a Brasil. En distintos países latinoamericanos, el crecimiento del sector impulsó debates sobre regulación, protección de menores, salud pública y endeudamiento familiar, transformando las apuestas deportivas en un tema de interés público que trasciende el entretenimiento.
Mientras algunos países endurecen las reglas, la industria busca nuevos espacios
La expansión del negocio también provocó respuestas regulatorias.
En Inglaterra, la Premier League resolvió eliminar el patrocinio principal de casas de apuestas en las camisetas de sus clubes al finalizar la temporada 2025/2026. Las empresas podrán mantener acuerdos comerciales en espacios secundarios —como mangas, paneles publicitarios y plataformas digitales—, pero dejarán de ocupar el lugar de mayor visibilidad en los uniformes.
La medida se inscribe en una política más amplia destinada a reducir la exposición del público a la publicidad de juegos de azar y limitar los efectos sociales asociados a esta actividad.
Aun así, el negocio permanece presente. Liverpool, Manchester United, Arsenal y Newcastle —clubes con futbolistas brasileños convocados al Mundial— mantienen acuerdos con operadores de apuestas para publicidad en estadios, contenidos digitales y otras propiedades comerciales.
La misma tendencia puede observarse en otras grandes ligas europeas. Real Madrid, Barcelona, Paris Saint-Germain, Juventus y Olympique de Lyon también poseen alianzas con empresas del sector, muchas de ellas limitadas a determinados mercados nacionales para ajustarse a las distintas legislaciones.
Una investigación del consorcio periodístico Investigative Europe concluyó que cerca de dos tercios de los clubes que participan en las principales competiciones europeas mantienen algún tipo de relación comercial con empresas de apuestas. El dato confirma que, pese al endurecimiento de las regulaciones en algunos países, la industria continúa expandiendo su presencia mediante nuevas estrategias comerciales.
El caso Paquetá y los riesgos para la integridad deportiva
El crecimiento de las apuestas también abrió un debate sobre la integridad de las competiciones.
Lucas Paquetá, uno de los futbolistas convocados por Carlo Ancelotti, fue investigado por la Federación Inglesa de Fútbol tras ser acusado de presuntamente influir en el mercado de apuestas mediante tarjetas amarillas recibidas durante partidos disputados con West Ham entre 2022 y 2023.
Aunque posteriormente fue absuelto de las acusaciones más graves y evitó una sanción que podía apartarlo del fútbol inglés, el caso volvió a poner en evidencia uno de los principales desafíos que enfrenta este mercado: el riesgo de que intereses económicos vinculados a las apuestas comprometan la credibilidad de las competiciones.
Más allá del desenlace del proceso, el episodio reforzó el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y control para preservar la integridad deportiva frente a una industria cuyo crecimiento ha sido mucho más rápido que el desarrollo de las herramientas regulatorias.
Un debate que ya atraviesa a América Latina
Mientras las casas de apuestas amplían su presencia en clubes, selecciones, torneos, plataformas digitales y transmisiones deportivas, también crecen las advertencias sobre sus efectos económicos y sociales.
En distintos países latinoamericanos, organismos públicos, especialistas y entidades vinculadas al comercio vienen alertando sobre el aumento del endeudamiento familiar, la expansión de conductas adictivas y el desplazamiento del consumo hacia el juego en línea. Paralelamente, congresos y gobiernos discuten restricciones a la publicidad, mayores exigencias regulatorias y nuevos impuestos para un sector que mantiene un fuerte ritmo de crecimiento.
El fútbol ocupa un lugar central en esa expansión. Su capacidad para movilizar audiencias masivas y generar vínculos emocionales con clubes y jugadores convirtió al deporte en la principal plataforma comercial de la industria de las apuestas en buena parte de la región.
La convocatoria de Brasil para la Copa Mundial de 2026 ilustra con claridad ese cambio. Cuando uno de cada tres futbolistas llamados para representar al país juega en un club patrocinado principalmente por una casa de apuestas, el fenómeno deja de ser una simple cuestión comercial. Refleja una transformación profunda del modelo de financiamiento del fútbol y un debate que ya supera las fronteras brasileñas para instalarse en toda América Latina: hasta dónde puede expandirse una industria que genera ingresos multimillonarios mientras crecen las preocupaciones por sus impactos sociales.
(Con información de Agência Pública)













