PUERTO IGUAZÚ, AR — La dirección de Parques Nacionales de Argentina y el equipo de ingeniería ambiental del Parque Nacional Iguazú pusieron en marcha un operativo técnico de emergencia para desmontar el puente de la Garganta del Diablo. La medida, de carácter preventivo y temporal, responde a una crecida extraordinaria del río Iguazú provocada por las intensas precipitaciones caídas en toda la cuenca hidrográfica regional. Ante la fuerza del cauce, las autoridades priorizaron la protección de la vida de visitantes y trabajadores del complejo, garantizando al mismo tiempo que los circuitos Superior e Inferior del lado argentino continúen abiertos y operando con total normalidad.
La crecida del río es una consecuencia directa del fenómeno climático El Niño en el cono sur. De acuerdo con los análisis del instituto Climatempo, la primavera y el comienzo del verano registran la fase más crítica del fenómeno, caracterizada por el calentamiento de las aguas del Pacífico y la canalización de frentes fríos sobre la cuenca del Iguazú. Esta combinación genera tormentas por encima de los promedios históricos, saturación de suelos, crecidas repentinas y un riesgo elevado de inundaciones en la frontera.
Ajustan circuitos en la frontera
Para mitigar los daños materiales durante estos eventos extremos, el puente de la Garganta del Diablo cuenta con una ingeniería basada en tableros metálicos basculantes y desacoplables. Cuando el flujo del río supera entre diez y veinte veces el promedio habitual de 1.500 metros cúbicos por segundo, los operarios retiran las pranchas superiores o permiten que se desprendan de manera controlada. Este sistema evita que la presión de la corriente destruya los pilares centrales de hormigón fijados en el lecho del río, lo que agiliza significativamente la reconstrucción del paseo una vez que las aguas retoman su nivel normal.
El impacto de la crecida también se monitorea de forma coordinada al otro lado de la frontera. En Foz do Iguaçu, la administración del Parque Nacional do Iguaçu realiza un seguimiento en tiempo real del caudal en conjunto con organismos ambientales brasileños. Debido a que las pasarelas del lado brasileño poseen un diseño constructivo con mayor elevación sobre el lecho del río, el mirador de la Garganta del Diablo en Brasil suele permanecer abierto durante períodos prolongados de crecida, suspendiendo el acceso únicamente ante situaciones de riesgo extremo.
A nivel socioeconómico, la interrupción temporal del paso en el lado argentino genera repercusiones inmediatas en la dinámica comercial de la Tríplice Fronteira. Agencias de viajes, guías de turismo matriculados, empresas de transporte receptivo y la cadena hotelera reajustan sus itinerarios a diario para redirigir a los visitantes hacia los paseos habilitados. Las autoridades locales enfatizan que la aplicación estricta de estos protocolos de prevención refuerza el compromiso con la gestión sostenible y la seguridad en una de las reservas naturales más transitadas de América Latina.



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