Santiago de Chile, CHL – Los trabajadores de la mina de cobre Centinela intensificaron sus protestas contra Antofagasta Plc e iniciaron una huelga de hambre para exigir negociaciones sobre las diferencias salariales y de beneficios entre empleados que realizan las mismas funciones, pero están sujetos a distintos contratos colectivos. La movilización incluye un campamento frente a las oficinas corporativas de la empresa en la capital chilena y manifestaciones en el norte del país.
Durante la protesta en Santiago, José Manuel Díaz, presidente de la principal federación sindical de Chile, pidió a la familia Luksic que abra un diálogo respetuoso con los trabajadores. El conflicto se desarrolla en medio del aumento de las tensiones laborales en el sector minero, impulsadas también por la valorización del cobre, cuyo precio habría alcanzado un récord cercano a los 15.000 dólares por tonelada el mes anterior.
La principal demanda del sindicato es poner fin a las diferencias salariales y de beneficios entre empleados que desempeñan las mismas tareas. Los trabajadores cuestionan que existan condiciones distintas para funciones equivalentes según el contrato colectivo al que esté sujeto cada empleado.
La empresa rechazó las acusaciones de discriminación y sostuvo que las diferencias responden a negociaciones realizadas en años anteriores. Como propuesta, ofreció un aumento salarial del 2% y un bono de 23.000 dólares. No se informó si los representantes sindicales aceptaron la oferta.
En total, 709 trabajadores de la planta participan en la paralización, lo que equivale aproximadamente al 22% de la plantilla de la mina Centinela. Mientras un grupo de 50 manifestantes mantiene un campamento en el distrito financiero de Santiago, otro contingente realiza movilizaciones en el norte de Chile, donde se encuentra la operación minera.
La huelga de hambre es una medida poco habitual en los conflictos laborales de la minería chilena. Sin embargo, existen antecedentes de protestas de este tipo en operaciones de la estatal Codelco, en 2020, y de la minera BHP, en 2015. La actual movilización se produce en un momento en que los trabajadores presionan para obtener una mayor participación en los beneficios generados por el alza del precio del cobre.
Pese a la paralización, Antofagasta mantuvo sus previsiones oficiales de producción y se negó a comentar específicamente sobre la huelga de hambre. Los dirigentes sindicales advirtieron que los efectos de la movilización sobre las operaciones podrían aumentar con el paso de los días. Según las proyecciones presentadas por los representantes de los trabajadores, la producción de cobre de la mina podría caer un 50% en noviembre de 2026.
El conflicto en Centinela no es el único foco de tensión en el sector. De manera paralela, los supervisores de la mina Escondida, operada por el grupo BHP, iniciaron un proceso de mediación obligatoria para intentar evitar una huelga prevista para el martes. No se precisó la fecha exacta de esa posible paralización.
Las movilizaciones en ambas operaciones reflejan la presión sindical por mejores condiciones laborales y una mayor participación en los beneficios extraordinarios de la minería. En Centinela, la disputa se centra en las diferencias salariales y en los beneficios que reciben trabajadores que realizan tareas equivalentes bajo distintos contratos colectivos. Mientras no haya avances en las negociaciones, persiste el desacuerdo entre las demandas de los empleados y la posición de la empresa.




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