Brasília, DF – Más de la mitad de la población brasileña siente inquietud ante el avance de la inteligencia artificial. De acuerdo con una investigación internacional del Pew Research Center, aplicada a 42.151 personas en 36 países, el 52% de los brasileños consultados teme el ritmo de estas transformaciones técnicas. Un 37% manifiesta sensaciones encontradas, repartidas entre el entusiasmo y la desconfianza, mientras que apenas un 9% se declara abiertamente optimista frente al porvenir de estas plataformas.
Este nivel de alarma en Brasil rebasa con claridad el promedio internacional, situado en 37% de zozobra, 41% de opiniones divididas y 13% de optimismo. En el tablero global, el recelo ciudadano en el país sudamericano solo queda por debajo del registrado en Australia, donde llega al 53%, y empata de manera directa con la marca de Estados Unidos, principal centro del desarrollo de estas herramientas.
Al evaluar el impacto directo en el bolsillo y el sustento de los hogares, el 42% de los brasileños asegura que la inteligencia artificial provocará despidos y destrucción de fuentes de trabajo, lo que coloca al país en la casilla 25 en este renglón. A su vez, un 34% no tiene certeza sobre los efectos reales en el empleo, el 11% estima que el mercado laboral no sufrirá cambios y un 13% calcula que habrá nuevas contrataciones. La mayor angustia por la pérdida de puestos laborales la encabezan los australianos, con 76%, y los estadounidenses, con 71%.
Hacia el interior de la sociedad brasileña, la edad marca diferencias notorias. Quienes tienen más de 50 años concentran el mayor nivel de desconfianza: el 58% teme el avance de estas herramientas, un dato idéntico a los medidos en Italia y Australia. Sin embargo, los jóvenes adultos de 18 a 34 años protagonizaron el salto más pronunciado en su recelo, al subir 12 puntos en un año: pasaron del 32% en 2025 al 44% en 2026.
Este repunte de la inquietud juvenil se replica en otros territorios. En Estados Unidos, la tasa en esa misma franja brincó del 32% en 2021 al 55% en 2026. En Suecia creció 20 puntos en el último tramo, con aumentos semejantes en Polonia y Japón. Además, en Brasil el grupo de 18 a 34 años es el que sigue las novedades con mayor atención: el 48% afirma leer y escuchar con frecuencia sobre inteligencia artificial, frente al 33% del segmento de 35 a 49 años y apenas el 16% entre los mayores de 50.
El informe, levantado entre el 8 de febrero y el 13 de mayo de 2026, sacó a flote brechas de género y clase. En 11 naciones, sobre todo en economías ricas, las mujeres temen más el desempleo tecnológico que los hombres; en Francia, la brecha alcanza los 10 puntos. En países de ingresos medios, quienes cuentan con mayor escolaridad e ingresos familiares anticipan más despidos hacia los próximos 20 años. En cuanto a las fracturas sociales, el 24% de los brasileños considera que la tecnología agrandará la brecha entre ricos y pobres, cifra por debajo de la media global del 28%, mientras un 42% reconoce dudas sobre las secuelas que dejará la innovación en la distribución de la riqueza.



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