Foz do Iguaçu, PR – Cruzar el Puente Internacional de la Amistad hacia Ciudad del Este implica lidiar a diario con demoras interminables, bocinazos y revisiones que con frecuencia derivan en discusiones entre la policía fiscal y miles de trabajadores fronterizos. Para intentar intervenir en esa dinámica sin aflojar los controles aduaneros, la Receita Federal de Brasil activó este jueves 1 de octubre un ensayo tecnológico: lectores biométricos que escanean la palma de la mano de quienes entran y salen del país.
El experimento abarcará todo el mes de octubre en este paso fronterizo, uno de los corredores terrestres con mayor circulación de Sudamérica. El sistema utiliza lectura vascular sin contacto físico y demora apenas unos segundos por persona. Sin embargo, no se trata solo de agilizar el paso de autos y peatones: la aduana brasileña busca registrar la frecuencia con la que cada persona cruza la frontera para alimentar sus bases de datos y dirigir las inspecciones corporales o de equipaje a perfiles ya clasificados como sospechosos.
Aunque el organismo asegura que los escáneres no sustituyen el criterio presencial de los auditores y analistas fiscales para abrir valijas o retener mercadería, el despliegue traslada la vigilancia cotidiana a un terreno digital sensible. La autoridad fiscal sostiene que el almacenamiento de estos patrones biológicos cuenta con auditorías y barreras informáticas que impiden desvíos fuera del control aduanero, en cumplimiento con la legislación de datos personales.
Detrás del montaje operativo en la aduana está Itaipu Parquetec, a través del convenio Muralla Inteligente (Muralha Inteligente). Sus técnicos auditarán durante estas cuatro semanas cómo responden los equipos cuando miles de compradores, residentes y turistas coincidan en las horas pico, con un ojo puesto en la resistencia de las máquinas y otro en la reducción real de las filas.
Las reglas comerciales no se tocan con este ensayo. El cupo de mercadería libre de tributos, la obligación de declarar compras y las exigencias sanitarias siguen iguales. Lo que está en juego hacia fines de octubre es el informe técnico: de ese balance dependerá si el gobierno brasileño adopta la biometría vascular como norma definitiva en Foz de Iguazú o si la replica en el resto de sus puestos fronterizos.



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