Washington, Estados Unidos – Lindsey Isaacs estuvo 13 días encarcelada, tres de ellos y medio en régimen de aislamiento solitario, luego de que una cámara de vigilancia con inteligencia artificial asoció por error su auto con un choque que causó tres muertes. Isaacs, residente del estado de Florida, relató su caso durante una audiencia pública en el Senado de los Estados Unidos, donde denunció las fallas de la investigación policial que derivaron en su detención bajo cargos de triple homicidio.
El caso comenzó en octubre del año pasado tras una colisión fatal en la localidad de Palm Coast, Florida. En esa misma fecha, Isaacs salió de su departamento para hacer compras en una tienda departamental, estuvo allí cerca de una hora y regresó a su domicilio. Durante la madrugada, varios agentes policiales fueron a la casa de sus padres para asegurarles que la mujer estaba implicada en el siniestro con víctimas mortales.
Los padres de Isaacs fueron de inmediato al condominio de su hija y llegaron cerca de las 4:45 de la mañana, cuando varias patrullas ya estaban en el estacionamiento. Despierta en medio de la confusión, la mujer vio cómo las autoridades remolcaban su automóvil con una grúa. Sin recibir respuestas sobre la medida, Isaacs contrató abogados para intentar recuperar su vehículo incautado.
Seis meses después, en abril, un juez emitió una orden de arresto contra Isaacs. La policía basó la acusación en los registros del sistema Flock Safety, una cámara con inteligencia artificial que detectó el paso de su vehículo a algunos kilómetros del lugar del choque. Los investigadores sostuvieron la sospecha a pesar de una discrepancia central: los testigos presenciales describieron en la colisión un vehículo de color vino tinto, mientras que el automóvil de Isaacs es completamente negro.
En el penal, las autoridades aplicaron custodia estricta por el cargo de triple homicidio y mantuvieron a Isaacs en una celda solitaria durante tres días y medio, sin contacto con otras internas ni certeza sobre su situación judicial.
La liberación se concretó casi dos semanas después, cuando sus abogados presentaron fotografías del coche guardado en el depósito de la Patrulla de Carreteras de Florida. Las imágenes confirmaron que la carrocería no tenía marcas de impacto ni daño estructural. Con esa prueba, el Estado retiró los cargos, archivó la causa contra Lindsey Isaacs y abrió una investigación penal contra otra persona.



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