Brasilia, DF – El Comando de Defensa Cibernética del Ministerio de Defensa, coordinado por el Ejército brasileño, puso a prueba la resistencia técnica de los servicios esenciales del país mediante la octava edición del Ejercicio Guardián Cibernético. La simulación de respuesta a ataques informáticos se llevó a cabo entre el lunes 21 y el viernes 25, a pocos días de la primera vuelta de las elecciones generales de 2026, fijadas para el 4 de octubre, cuando la ciudadanía elegirá presidente de la República, gobernadores, senadores, diputados federales y estatales.
Las maniobras se desarrollaron de manera simultánea en Brasilia y en otras seis capitales: Belém, Manaus, Curitiba, Recife, Río de Janeiro y São Paulo. El operativo conjunto reunió a más de 380 entidades públicas y privadas y movilizó a cerca de 4.000 personas, entre funcionarios de dependencias federales, efectivos de las Fuerzas Armadas, agencias reguladoras, operadoras de infraestructura y empresas privadas. Además, delegaciones técnicas de 14 países siguieron de cerca los trabajos.
Los equipos técnicos operaron en redes de distribución de agua potable, suministro eléctrico, sistemas de telecomunicaciones y plataformas del sector financiero. Las pruebas recrearon intrusiones informáticas complejas para detectar fallas de seguridad en los equipos, activar protocolos de contingencia inmediatos y calcular el tiempo de respuesta para restablecer los servicios en caso de corte o sabotaje. Según el mando militar, el propósito central es ubicar vulnerabilidades antes de que sean aprovechadas y afinar los canales directos de enlace entre las áreas de prevención y contención digital.
En las actividades realizadas en la capital federal intervino la Comisión Nacional de Energía Nuclear (CNEN), organismo estatal presente de forma ininterrumpida desde la primera edición de estos simulacros. La entidad explicó que los ejercicios permiten resguardar instalaciones estratégicas del Estado, comprobar la estabilidad de sus plataformas de control y entrenar la toma de decisiones en momentos de emergencia técnica. La dinámica involucró no solo a las áreas informáticas, sino también a equipos de comunicación social, asesores jurídicos y a las cúpulas directivas de las instituciones públicas y de las firmas privadas.
El blindaje de estas infraestructuras se da en medio de las alertas sobre la seguridad del proceso electoral. La Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) y analistas independientes del sector tecnológico han registrado riesgos de interferencia externa en la votación. Un informe confidencial elaborado por la Abin en agosto, cuyos datos salieron a la luz durante la semana del 14 de septiembre, planteó la hipótesis de eventuales acciones directas o maniobras de injerencia vinculadas al gobierno de Estados Unidos en la contienda de este año.
De forma paralela, el Tribunal Superior Electoral (TSE) mantiene su cronograma de verificación sobre los sistemas informáticos de recuento y transmisión de sufragios. La justicia electoral programó jornadas de pruebas prácticas destinadas a homologar los programas y aplicaciones que utilizarán los organismos oficiales y las empresas contratadas para procesar y difundir los resultados de las urnas electrónicas.



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