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Fieles en Brasil rechazan el uso electoral de las iglesias

Estudio de Iser y Quaest revela que la mayoría desaprueba que pastores y curas sugieran candidatos, al tiempo que respalda planes sociales.

Comunidades de fe en Brasil defienden su autonomía cívica frente a los intentos de direccionamiento de las dirigencias. Foto: Paulo Pinto/Agência Brasil

Río de Janeiro, Río de Janeiro – Nueve de cada diez personas creyentes en Brasil se oponen de manera categórica a que las iglesias se conviertan en tribunas electorales durante las campañas políticas. El dato surge de la investigación de alcance nacional Religión y vida pública en Brasil, elaborada por el Instituto de Estudios de la Religión (Iser) en conjunto con la encuestadora Quaest, cuyos resultados desarticulan la idea de que las cúpulas religiosas controlan el sufragio popular en el país.

El estudio, basado en 15.000 entrevistas presenciales realizadas en 412 municipios de todo el país entre enero y febrero, con un margen de error de un punto porcentual, revela un rechazo masivo hacia la intromisión partidaria en los espacios de fe: el 90 % de los encuestados rechaza la realización de actos o propaganda electoral dentro de templos y parroquias, el 83 % afirma que sacerdotes y pastores no deben orientar el voto hacia ninguna candidatura, y el 82 % desaprueba que los cultos y misas se utilicen para debates partidarios.

Esta resistencia ciudadana choca de frente con los cálculos de diversos sectores políticos que intentan instrumentalizar la fe como capital electoral de cara a los comicios presidenciales de 2026. A su vez, el sondeo evidencia cómo las maniobras de las dirigencias para subordinar las creencias a intereses partidarios han provocado fracturas en las comunidades y alejamientos de fieles.

El pastor Lucas Oliveira, de 30 años, quien ejerce su labor en una congregación bautista en Nova Iguaçu, en la Baixada Fluminense, señala que la obsesión proselitista de varios líderes dejó congregaciones debilitadas y personas desencantadas: “Conozco pastores que en 2018 apoyaban candidaturas con fervor y hoy no quieren ni tocar el tema; quieren olvidar que alguna vez hicieron campaña. Perdieron una cantidad importante de miembros y esa gente no regresa. Conversé con muchas personas que terminaron lastimadas. Cuando entra la política partidaria, la iglesia termina convirtiéndose en un espacio de gente herida. El voto debe pertenecer a la ciudadanía, no a las instituciones religiosas”.

La oposición a la manipulación política de los púlpitos también convoca a referentes eclesiásticos organizados. En Natal, el pastor Moisés Blanco, de 46 años, integrante de la Iglesia Bautista Peregrina y miembro del Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho, recuerda que la tradición protestante surgió precisamente de la defensa de la libertad individual frente al poder: “Fue una lucha contra el absolutismo, contra la fusión entre el Estado, la monarquía y una religión oficial subordinada a ese poder”, afirma, al cuestionar a los grupos que intentan imponer dogmas sobre las leyes y la vida civil.

De acuerdo con la investigadora Lívia Reis, del Iser, la influencia religiosa en la política actual ya no opera mediante mandatos incuestionables. “Es más acertado hablar de una mediación religiosa del voto que de una transferencia directa de sufragios”, precisa Reis, al explicar que las órdenes explícitas provienen sobre todo de jerarquías puntuales, entre ellas la Iglesia Universal del Reino de Dios, la Iglesia del Evangelio Cuadrangular y ramas específicas de la Asamblea de Dios. Además, las cúpulas han trasladado gran parte de sus mensajes hacia la televisión, los espacios de poder en Brasilia y, fundamentalmente, las redes sociales: el 66 % de los consultados participa en grupos de WhatsApp vinculados a su comunidad de culto, canales donde circulan discursos de predicadores como Deive Leonardo junto con contenidos electorales. Entre la feligresía católica, la presencia digital se concentra en sacerdotes con amplio alcance en redes, como Frei Gilson, mientras que la televisión continúa como la fuente primordial de información de actualidad.

El mapa confesional brasileño muestra que los católicos representan el 50 % de la población (31 % practicantes y 19 % no practicantes), mientras que la población evangélica abarca el 29 %. En este último sector, el 70 % se identifica como pentecostal, el 17 % pertenece a vertientes tradicionales y el 10 % profesa su fe sin concurrir a ninguna denominación formal. Dentro del ámbito evangélico, la Asamblea de Dios congrega al 32 %, seguida por denominaciones independientes (28 %), bautistas (10 %), la Congregación Cristiana (7 %), la Iglesia Universal (5 %) y la Cuadrangular (4 %).

Los resultados de la consulta desmontan el estereotipo de un electorado evangélico homogéneo alineado de forma exclusiva con agendas ultraconservadoras. En el plano económico y de supervivencia diaria, las prioridades sociales son contundentes: incluso entre quienes se definen políticamente como conservadores (el 54 % de la muestra), el 75 % respalda la continuidad del programa de transferencias de renta Bolsa Família y el 66 % apoya la aplicación de impuestos a las grandes fortunas.

En áreas de salud pública y educación, las opiniones también toman distancia de los sectores más intransigentes: el 80 % de los evangélicos respalda el acceso a métodos anticonceptivos, el 79 % defiende la educación sexual en las escuelas públicas como herramienta preventiva frente al abuso infantil, y cerca del 90 % rechaza la educación domiciliaria (homeschooling), optando por la enseñanza escolar institucional. En relación con la penalización del aborto, existe una marcada paridad, con un 47 % a favor de mantener sanciones legales frente a un 45 % en contra, índice que varía según los niveles de ingreso y escolaridad de las personas consultadas. Asimismo, la pertenencia étnica y la educación marcan diferencias en la intención electoral: la población católica afrodescendiente muestra mayor inclinación por alternativas progresistas, mientras que entre los sectores evangélicos que no concluyeron la educación básica, el respaldo a opciones de izquierda y derecha se encuentra empatado.

La disputa por la religión en el terreno electoral también derivó en litigios judiciales de alto nivel institucional. El senador Flávio Bolsonaro (Partido Liberal) presentó acciones ante la Justicia Electoral tras la circulación de señalamientos que atribuían a grupos evangélicos cercanos a su espacio la intención de retirarle a Nuestra Señora de la Concepción Aparecida el reconocimiento legal como patrona de Brasil. El legislador rechazó las afirmaciones, las calificó de falsedades motivadas por odio y obtuvo una medida cautelar concedida por el ministro André Mendonça, del Tribunal Superior Electoral (TSE), para ordenar la eliminación de publicaciones en redes sociales.

La resolución desató cruces entre los máximos tribunales con sede en Brasilia: el ministro Flávio Dino, del Supremo Tribunal Federal (STF), revocó la orden judicial para permitir la difusión de un contenido publicado por el humorista Antonio Tabet; posteriormente, el ministro Luiz Fux reinstauró la suspensión de los mensajes. Ante este escenario de discrepancias jurídicas, el proceso fue remitido al pleno del Tribunal Superior Electoral para definir de forma colegiada la validez del bloqueo de las publicaciones.

Amilton Farias

Amilton Farias es periodista, fundador y editor de Fronteira Livre. Con experiencia en distintos países de América Latina y una trayectoria vinculada al periodismo territorial, escribe sobre las fronteras, los territorios y los procesos políticos, sociales y culturales que moldean la realidad de los pueblos latinoamericanos.

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