WASHINGTON, EE. UU. — La escalada militar de Estados Unidos en Medio Oriente enfrenta un nuevo y crítico frente geopolítico que amenaza con profundizar la crisis del petróleo en el mar Rojo y el impacto económico global en los hogares y el transporte a nivel mundial. Mientras la administración de Donald Trump sostiene una intensa campaña de bombardeos sobre territorio iraní —que completó doce noches consecutivas afectando infraestructura civil y energética—, el grupo rebelde hutí de Yemen, aliado de Teherán, abrió un bloqueo activo en el estrecho de Bab el-Mandeb mediante ataques directos con misiles y drones contra los buques petroleros saudíes Encelia y Layla, provocando incendios en ambas embarcaciones.
Esta acción armada ha impactado de forma inmediata en los mercados energéticos globales, impulsando la cotización del petróleo Brent nuevamente por encima de la barrera de los 100 dólares por barril. El cierre de esta vía marítima desarticula la principal estrategia de Arabia Saudita para esquivar el bloqueo en el estrecho de Ormuz, por donde circulaba previamente el 20 % del crudo mundial. Para evitar la zona de conflicto de Ormuz, el gobierno saudí desviaba entre 4 y 5 millones de barriles diarios a través de un oleoducto transpeninsular hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Sin embargo, para abastecer a sus principales compradores en el Sudeste Asiático, entre 2,5 y 3,5 millones de barriles diarios deben cruzar obligatoriamente el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso de apenas 22 kilómetros de ancho que resulta un 40 % más estrecho que Ormuz.
Encarecimiento del petróleo en el mar Rojo y rutas marítimas
Frente a las incursiones armadas de los hutíes, al menos 10 embarcaciones de gran calado han tenido que dar la vuelta en el mar Rojo en dirección al canal de Suez. Esta alteración logística obliga a la flota mercante a ingresar al mar Mediterráneo en lugar del océano Índico, sumando miles de millas náuticas a la navegación, encareciendo drásticamente los fletes de contenedores de carga y elevando los costos finales del transporte de insumos básicos y energía.
La Armada de Estados Unidos mantiene actualmente la totalidad de sus recursos navales concentrados en el bloqueo de puertos iraníes y en el intento por asegurar la navegación en el estrecho de Ormuz, un paso que ha quedado reducido a un flujo residual de unas pocas embarcaciones por día. Reportes del Pentágono confirman una severa limitación operacional para desplegar fuerzas adicionales que permitan reabrir en simultáneo el estrecho de Bab el-Mandeb sin desatender Ormuz.
Tensión política por el petróleo en el mar Rojo ante elecciones
Pese a que el presidente Donald Trump lanzó advertencias públicas amenazando con aplicarle “severas sanciones militares” a Irán por las operaciones de las milicias yemeníes, el conflicto militar prolongado alimenta un proceso inflacionario persistente dentro del territorio estadounidense y a nivel global. El alza continuada en el precio de los combustibles presiona de manera directa el presupuesto familiar y el costo del transporte público y comercial.
El propio mandatario estadounidense ha manifestado en declaraciones recientes su negativa a ser recordado bajo un perfil similar al de Herbert Hoover, presidente que administró el colapso financiero de la Gran Depresión de 1929. No obstante, las presiones sobre el costo de vida han exacerbado la crisis interna dentro del partido de gobierno y la bancada oficialista —marcada por brechas entre la facción MAGA y sectores nacionalistas religiosos— a solo pocos meses de las elecciones de medio término fijadas para el próximo mes de noviembre, escenario que es monitoreado de cerca por potencias emergentes y competidores globales.






















