Bogotá, Col – Regularizado, Joan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años, trabajaba en dos empleos para mantener a su esposa y a su hija de tres años cuando fue asesinado a tiros dentro de su vehículo. Para evitar que el crimen quede impune, el presidente colombiano exigió
“la acción jurídica y humanitaria más rápida posible”.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, condenó la ejecución del colombiano Joan Sebastián Durán Guerrero y exigió que “los asesinos paguen por este homicidio”, cometido durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), el lunes (13), en la pequeña ciudad obrera de Biddeford, ubicada a orillas del río Saco, a 32 kilómetros al sur de Portland, en el estado de Maine.
“Lo que ocurrió en Maine es el asesinato de un colombiano, de un latinoamericano, a manos del Gobierno de Estados Unidos”, condenó Petro.
“Espero del servicio exterior colombiano en Estados Unidos la acción jurídica y humanitaria más rápida posible”, afirmó el mandatario, al subrayar que el crimen no puede quedar impune.
“Que Johan Sebastián Durán descanse en paz, víctima de Estado por la persecución y exclusión contra un grupo poblacional civil por razones étnicas y culturales, prohibidas desde los tiempos del Tribunal de Núremberg en todo el planeta. Lo mataron por considerarlo un ser inferior y sin derechos”, afirmó Petro.
Omar Durán, padre de Johan Sebastián, informó que su hijo contaba con un número de Seguro Social y una identificación que acreditaban su residencia legal en Estados Unidos.
“Él trabajaba para ellos, tenía sus documentos legales, tenía su permiso de trabajo. Tenía todo lo necesario para trabajar”, declaró.
DoorDash, la principal plataforma de entrega de restaurantes y supermercados de Estados Unidos, confirmó que Guerrero era repartidor registrado en la aplicación.
“No sé por qué le hicieron esto”, lamentó el padre, quien señaló que la familia atraviesa un momento de “mucho dolor”. “Era una buena persona, tenía una gran visión de futuro y muchos sueños por cumplir”, añadió.
Ante la situación de inseguridad, la delegación del estado de Maine en el Congreso de Estados Unidos envió una carta al inspector general del Departamento de Seguridad Nacional, Joseph Cuffari, exigiendo una investigación urgente sobre la ejecución.
“Los hechos que rodean esta tragedia siguen siendo motivo de una importante preocupación para la comunidad local y exigen una rendición de cuentas completa y objetiva”, señalaron los legisladores.
En el mismo documento enfatizaron que,
“dada la gravedad de la situación y la ansiedad existente dentro de la comunidad de Biddeford”, es fundamental que “esta investigación reciba la máxima prioridad”.
Las denominadas operaciones de limpieza étnica o “operaciones de servicio” forman parte de la campaña de deportaciones de inmigrantes impulsada por Donald Trump. Retomando postulados asociados al supremacismo blanco y a la organización Ku Klux Klan, Trump prometió el día de su investidura como 47.º presidente de Estados Unidos detener de inmediato la inmigración ilegal y acelerar las deportaciones masivas. Cifras oficiales indican que, durante los primeros seis meses de su gobierno, más de 100.000 inmigrantes indocumentados fueron detenidos y se revocaron los permisos de residencia temporal de otras 500.000 personas.
Comunidad sale a las calles contra los crímenes de Estado
Una semana antes del asesinato del colombiano, un agente del ICE mató a tiros al mexicano Lorenzo Salgado Araujo en circunstancias similares, durante una parada de tránsito en Houston. Ante el creciente clima de tensión, manifestantes salieron a las calles para protestar contra lo que calificaron como terrorismo de Estado impulsado por Trump.
Según The New York Times, los agentes federales intentaron detener un sedán blanco.
“No está claro si el ICE tenía a Guerrero como objetivo. Un portavoz del senador Angus King dijo que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, informó al senador que los agentes estaban buscando a otra persona. Sin embargo, persiguieron a Guerrero y el operativo terminó mal”, señaló el diario.
The New York Times obtuvo varios videos del operativo.
“En uno de ellos se escuchan gritos y cinco disparos. Otro video, grabado después de los disparos, muestra el automóvil de Guerrero circulando lentamente por una intersección. Tras dar tres vueltas, los agentes logran detener el vehículo, abren la puerta y sacan a Guerrero. Su cuerpo cae al suelo. No se sabe si aún estaba con vida”, informó el periódico.
“Escuché agonía”, relató Mary Hayes, residente de la zona, al New York Times, al describir a la esposa de Guerrero arrodillada y llorando en la calle mientras la hija de ambos observaba la escena.
“Escuché un grito que salía del alma, como si toda su vida acabara de cambiar y nunca volviera a ser la misma”, afirmó.
Por su parte, las autoridades migratorias de Estados Unidos sostuvieron que la víctima se encontraba “de manera irregular” en el país y que pesaba sobre ella una orden de expulsión inmediata, argumento con el que justificaron el uso de la fuerza.
“Nuestros colegas del equipo de investigación visual analizaron detenidamente los videos de la persecución. Las imágenes muestran a los agentes del ICE conduciendo agresivamente detrás de la camioneta, aparentemente sin activar las luces de emergencia. En un momento, uno de los vehículos parece desviarse hacia la camioneta, posiblemente provocando un impacto, aunque no está claro si hubo una colisión o un accidente. Si existe algún video del momento del tiroteo, todavía no ha sido divulgado”, informó The New York Times.
Momentos después, agregó el diario,
“las imágenes captadas por un conductor que pasaba por el lugar muestran a dos agentes inclinados sobre Lorenzo Salgado Araujo. Él estaba tendido en la calle, con las manos detrás de la espalda y la camisa empapada de sangre”.






















