Foz do Iguazú, BR – Por primera vez, la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA) coordina una Misión Nacional de Observación Electoral para acompañar las elecciones brasileñas. La iniciativa reúne a siete universidades federales y a más de 60 docentes y estudiantes de grado y posgrado, quienes observarán distintas etapas de la votación en ciudades de las regiones Sur, Sudeste, Centro-Oeste y Norte, con especial atención a las particularidades de los territorios fronterizos.
La red es coordinada por el Núcleo de Integración Regional y Democracia de la UNILA y también cuenta con la participación de la Universidad Federal de Pelotas (UFPel), la Universidad Federal de la Pampa (Unipampa), la Universidad Federal de la Frontera Sur (UFFS), la Universidad Federal de la Gran Dourados (UFGD), la Universidad Federal de Roraima (UFRR) y la Universidad Federal de Amapá (Unifap).
Los observadores acompañarán la apertura de las mesas electorales, el desarrollo de la votación y el procesamiento de los datos. La propuesta busca producir información sobre situaciones que pueden no aparecer en misiones concentradas en los grandes centros urbanos.
“Generalmente, las misiones se concentran en las capitales, principalmente en Brasilia, São Paulo y Río de Janeiro. La idea de formar esta red es justamente intentar observar las particularidades de las regiones fronterizas”, explica el profesor Lucas Ribeiro Mesquita, coordinador de la misión por parte de la UNILA.
Entre los aspectos que serán observados están la circulación de personas entre países, la participación de migrantes y de pueblos originarios, así como las condiciones específicas de cada territorio. Para Mesquita, las diferencias entre las fronteras exigen que la observación tenga en cuenta las características de cada lugar.
“Santana do Livramento, en la frontera con Uruguay, por ejemplo, es una ciudad más pequeña, con una dinámica diferente a la de Foz do Iguaçu y a la región de Dourados y Ponta Porã, que son más dinámicas y tienen un mayor flujo migratorio. En el Norte, en cambio, existen dificultades para llegar físicamente a la frontera, por lo que la actividad se concentrará en las capitales”, afirma.
La misión también pretende acompañar la votación de los brasileños que se encuentran en el extranjero. El equipo evalúa la posibilidad de realizar actividades en Ciudad del Este, Paraguay, pero la medida todavía depende de acuerdos con la Justicia Electoral.
Observación sin interferencia
Las Misiones de Observación Electoral están reguladas por el Tribunal Superior Electoral (TSE) y tienen como objetivo acompañar de manera técnica, imparcial e independiente las diferentes etapas del proceso electoral. La actividad no equivale a una fiscalización de las elecciones.
Los participantes no tienen atribuciones para señalar o intervenir ante eventuales irregularidades. Su trabajo consiste en observar sistemáticamente el funcionamiento del proceso y posteriormente reunir la información en informes que serán enviados a la Justicia Electoral.
“El observador debe procurar ser lo más imparcial posible durante todo este proceso electoral, garantizando la observación y la producción de información a partir de un protocolo de observación. Quien integra la misión no puede, por ejemplo, estar afiliado a un partido político ni realizar manifestaciones políticas durante las elecciones”, afirma Mesquita.
La red utilizará una metodología común entre las universidades participantes. Los observadores trabajarán con formularios compartidos para organizar los datos recopilados en los diferentes lugares y permitir la comparación de las experiencias registradas en las distintas regiones.
Experiencia acumulada
La iniciativa es desarrollada por el Núcleo de Integración Regional y Democracia, vinculado al Instituto Mercosur de Estudios Avanzados (IMEA) y al Programa de Posgrado en Relaciones Internacionales de la UNILA.
Investigadores del grupo trabajan desde hace aproximadamente diez años en colaboración con el Parlamento del Mercosur (Parlasur) en actividades de observación electoral internacional. En las elecciones municipales de 2024, el Núcleo también participó en una misión nacional coordinada por la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ), con especial atención a la accesibilidad y la inclusión en el proceso de votación.
“Para acreditarnos ante el TSE, incluso, fue necesario demostrar esta experiencia previa”, explica Mesquita.
Según el profesor, la observación nacional tiene una característica propia en comparación con las misiones internacionales: los participantes pertenecen a la misma sociedad que observan. Son ciudadanos y electores que acompañan un proceso del que también forman parte.
“En el caso de una misión nacional, quien observa también es ciudadano, elector y forma parte de ese proceso. Entonces existe un elemento de extensión del propio ejercicio de la ciudadanía. La observación puede entenderse como una continuidad de ese ejercicio democrático y de la participación social”, afirma.
La participación de las universidades públicas, según Mesquita, también puede generar resultados que van más allá de las investigaciones académicas. Las misiones permiten reunir información técnica y sistematizada sobre el funcionamiento de las elecciones, que puede contribuir a las evaluaciones y al perfeccionamiento del proceso electoral.
La experiencia de 2026 también deberá servir como base para ampliar la red en las próximas elecciones. La intención es incorporar a otras universidades y, en el futuro, desarrollar una misión con un alcance todavía mayor.




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