Nueva York, EE. UU. – En la apertura del debate general de la 81.ª Asamblea General de la ONU, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó este martes 22 que la organización enfrenta su momento más grave en más de dos décadas. Al hablar desde la sede de las Naciones Unidas, el mandatario brasileño declaró que sentía indignación ante la incapacidad internacional para frenar los conflictos bélicos y proteger a las poblaciones civiles desarmadas.
“La ONU está fallando en una de sus misiones más elevadas: la de librar a la humanidad del flagelo de la guerra. Su credibilidad nunca estuvo tan baja”, dijo Lula desde la tribuna. De acuerdo con el jefe de Estado, la entidad vive la peor fase registrada desde 2003. Además, expuso el desamparo de las víctimas en las zonas de combate: “La capacidad de la ONU de proteger a los más vulnerables, a quienes no tienen ejércitos ni arsenales, nunca fue tan pequeña”.
Esta intervención marcó la décima ocasión en que Lula inauguró los debates de la Asamblea General, un papel que la diplomacia concede tradicionalmente a Brasil. Durante su pronunciamiento, el mandatario apuntó contra la parálisis del organismo responsable de resguardar la paz en el mundo. “Somos todos rehenes del inmovilismo de un Consejo de Seguridad que no cumple su papel”, advirtió. También recordó los reparos históricos de su país: “En 1946, ya en la primera sesión de esta asamblea, Brasil alertaba sobre el alto precio que la comunidad internacional pagaría por el derecho de veto. Ese vicio otorgó a las grandes potencias el privilegio de la insensatez”.
Antes de subir al estrado, Lula conversó con el secretario general de la ONU, António Guterres. El líder brasileño habló al comienzo de la sesión, antes del discurso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La agenda de la comitiva brasileña comenzó el lunes 21 con reuniones bilaterales. Ese día, Lula dialogó con el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi; con el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani; y con el senador independiente Bernie Sanders.
La delegación concluye sus compromisos este mismo martes. El vuelo de regreso despega a las 13:50, hora local de Nueva York (14:50 de Brasilia), con aterrizaje previsto en la capital federal a las 23:40.



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